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andreuP. Jose Ramón María Andréu, S.J.

Parte IV- PROGRESO ESPIRITUAL DE LAS NIÑAS


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.


GRATIS DATA Y GRATUM FACIENS

No es fácil calibrar el progreso espiritual de un alma, como no sea para un director espiritual con quien se tenga un trato constante. El progreso espiritual de las niñas, había que medirlo más por lo interno que por lo externo. Por eso se notará en el ejercicio de las virtudes.

Dice Santo Tomás: «La gracia es doble; una por la cual el hombre mismo se une con Dios y se llama gracia gratum faciens; otra por la cual el hombre coopera a que el otro se vuelva a Dios, y ésta se llama gracia gratis data, porque está sobre el poder de la naturaleza, y se concede al hombre por encima del mérito de la persona. Pero no se la da, para que quede él mismo justificado, sino más bien para que coopere a la justificación de otro, por eso se llama gratum faciens». Y de ésto dice el Apóstol (1 Cor. 12-27): «A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para común utilidad, esto es, para utilidad de los demás». (I-Il, 111, I).

«Que la causa instrumental de que Dios se vale para producir tales hechos milagrosos -el hombre- no necesita estar unida sobrenaturalmente con él por la caridad, ni mucho menos ser un santo».

«Que estas gracias gratis datas, no santifican de suyo al que las recibe, el cual puede recibirlas en pecado mortal, y permanecer en él después de recibirlas (Teolo. de la P. Crist. ng 5 5 2).

Y al contrario, dice Suárez, «las gracias gratis datas, aunque se dan para utilidad de los demás, sin embargo, puede y debe el que las recibe, procurar con su uso la propia utilidad y provecho espiritual» (De gratia, prolog. 3 ch. n" 7)

En las primeras oraciones contemplativas, la transformación no es tan profunda que desaparezcan del alma toda clase de defectos, incluso voluntarios. Y así se equivocaría grandemente el director espiritual que juzgare ilusoria la contemplación de un alma sujeta todavía a ciertos defectos, que provienen muchas veces más del temperamento y del carácter que de la propia voluntad. La contemplación ayuda eficacísimamente a la santificación de un alma, pero no produce instantánea y necesariamente un santo (Teol. de la P. Crist. d 43 l).


PERDONAR

Especialmente a un sacerdote que la forzó a decir el secreto, haciéndoles poner un palote por cada letra, en un papel, junto al Altar Mayor, muchas veces decían en trance, que le perdonaban. También lo decían en estado normal, añadiendo que la Virgen les dijo que perdonasen. Lo mismo a los médicos u otras personas que las pinchaban, quemaban con cigarrillos o hecho pruebas más o menos dolorosas, o que intentaban sacarlas de Garabandal.


HUMILDAD

Desde que comenzaron los sucesos de Garabandal, se mantienen las niñas en humildad. Lo demuestran en la manera de vestir, en la manera de hablar, en el poco caso que hacen del público que viene a verlas, y en los trabajos humildes que hacían y siguen haciendo delante de todo el mundo, en la docilidad ante los sacerdotes aunque sean desconocidos.

En varias ocasiones les ha indicado la Virgen que, cuando vayan a verla, que no lleven pulseras ni pendientes. Conchita era la única que llevaba pendientes y en un trance delante de la Iglesia preguntó a la Virgen «¿Qué tengo yo de malo? ¡Ah, bueno!». Volviendo a la realidad corrió a su casa y se quitó los pendientes y una pulsera. Volvió corriendo y nada más llegar a la Iglesia quedó de nuevo en trance.

He observado varias veces que cuando las niñas sienten la tercera llamada, entregan o tiran algún anillo o pulsera que tienen en la mano, y que no son ellas sino de alguna señora que se lo ha dejado para que lo toquen las niñas.


VIDA DE PIEDAD

Desde que comenzaron los sucesos, las niñas comulgan todos los días. Oyen todas las Misas que se celebran y rezan varios rosarios cada día.

A veces llama la atención de los visitantes el que las niñas hablen en la Iglesia y sonrían. A mí  también me llamo la atención y en un diálogo con ellas se lo dije.Ellas me respondieron: “¿Y es malo hablar en la Iglesia?”. Al decirles que era falta de respeto me respondieron: “¿Y por qué hablan tambien los sacerdotes?” Yo les respondí que las cosas que hablaban los sacerdotes en la Iglesia eran cosas importantes. Hay que tener en cuenta que algunos días se han reunido más de una docena de sacerdotes. Ellas me dijeron: “Nosotras preguntamos cosas de la Misa y el Rosario y a veces nos hacen reír otros”. Pero no debéis hablar, les dije. Y me respondieron: “Pues  cuando estamos con  la Virgen también hablamos nosotras. Pero si Vd. nos dice que nos portemos mejor, ya lo haremos”.

El día 8 de agosto dijo Mª Cruz a la Virgen en una visión: «Ahora sí sé rezar mejor, antes sabía jugar mejor ». Al preguntar las niñas a la Virgen qué es lo que la  Virgen quiere de los españoles para enmendarse, les respondió: «Que confiesen y comulguen». Ellas lo practican. Esta pregunta les fue sugerida por un canónigo de Tarragona.

CARIDAD

Aparte del desprendimiento y  generosidad, que es en ellas manifiesto en el repartir sus cosas, caramelos etc..., incluso quedándose ellas sin ninguno. La manera de servir a los demás, agua y las cosas que les piden con tanta frecuencia. Atención en Lolita para con su abuelita, en Conchita y Mari cruz para con un ciego. El trato paciente con los curiosos, aunque les moleste. El deseo que todos crean y se salven.

“Al principio, dicen las niñas, cuando veíamos gente, echábamos a correr, pero la Virgen nos dijo que fuéramos modosas y contestásemos lo que pudiéramos. Lo que era secreto, no”.

SACRIFICIOS

Desde que han aprendido el significado de la palabra «sacrificio» lo han estado practicando. Para las niñas, sacrificio es, hacer lo que no me gusta y dejar de hacer lo que me gusta. Para ellas  representaba un sacrificio el ayudar a los demás, el obedecer, el desprenderse de regalos que les hacen, el no ponerse pulseras y demás chucherías que les regalen, etc.

Ellas no sabían lo que significaba la palabra “sacrificio” y tuvieron que preguntarlo.  


LIMPIEZA DEL ALMA

Con frecuencia me han preguntado sobre cosas concretas como cantares, respuestas que dan, palabras que dicen, etc... Preguntan si es pecado o no.
La conciencia no la tienen aún bien formada y así no diferencian lo que puede ser pecado mortal, venial o nada, pero se ve que tienen deseos de enterarse. Preguntan a la Virgen si son pecado tales o cuales cosas.
    



 EL PECADO

El horror al pecado va tomando en ellas el aspecto de reparar por los pecados de los hombres, pero los pecados de los hombres en ellas no tiene sentido correcto, sino solamente de algo que entristece a Dios y a la Virgen.

La manera de ser, reaccionar, etc... es de modo infantil, ya que aunque la edad de las niñas es de 12 años, su psicología corresponde a la que va entre los 8 y 9 años de niñas de ciudad. Garabandal no tiene carretera, por allí no pasan trenes ni automóviles y fuera de las multitudes que ahora acuden por las apariciones antes no llegaba nadie.

En uno de los diálogos que he presenciado, tal vez el más dramático que he oído, hablando con la Virgen, una de las niñas veía algo que le hacía decir con angustia: «¿Esa cinta qué es? Ah, la cinta de los pecadores... no la quiero ver … quítamela … qué miedo me da, muchos pecadores… ». Por la cara de una de las videntes corrían lágrimas abundantes y se le escuchó decir: «Misericordia, misericordia».

La Virgen dijo a las niñas que lo que más les entristecía a Dios y a Ella era el pecado mortal.

DESPRENDIMIENTO DE LA FAMA

Cuando llega el comienzo de la tarde, las niñas suelen ir al pueblo – a veces desde la mañana – o se encierran en sus casas, sin salir más que de forma esporádica y rápida. Dicen que la Virgen les dice que estén en casa. Prescinden del público, en general. No muestran  inquietud alguna, si, despues de venir mucha gente, no hay visión y el público tiene que irse desilusionado. La razón por la que les gusta  que venga gente es “para que crean”.

Vease este fragmento de la visión del día 8 de agosto:
“Iba a hacer la señal de la cruz, pero tengo la mano impedida (se la estaban sujetando fuertemente)... sí,como tú quieres... como tú mandes.... No tengo más.... No hemos dado ninguna prueba y la gente no cree. Si quieres, a la hora que sea, voy..... No lo sé, pero estoy muy a gusto, no quiero saberlo. Nunca lo pensé yo... Cuando tú quieras y como tú quieras... Lo mismo me da ir a todos los lados.... Ahora mismo a todos los lados.... (donde habían tenido apariciones).. Le oí decir a la gente que es una enfermedad nuestra.... que tenemos un mal... qué más nos da si estás contenta con nosotras, lo mismo nos da... Dicen que estamos solas...”

MODESTIA

La modestia de las videntes en su manera de vestir, de andar, de hablar, de mirar etc, es el cumplimiento del consejo varias veces repetido por la Virgen. No les gusta que las mujeres vengan con escotes grandes, que las mujeres fumen, etc...; de hecho, una de las niñas rehusó retratarse con una señora que estaba demasiado escotada.

VOCACIÓN

Las cuatro niñas dicen que van a ser Carmelitas. Esta idea como tal, es anterior a las visiones, pero han hablado de ello con la Virgen y ésta sonreía. En una visión dijo una de ellas: Cuando tenga 15 años, arreglaré los papeles y a los 16 ire al convento”.
Dicen que les gustaría ir juntas, pero que si la Virgen les dice algún día que vayan separadas o a otro sitio, que igual les da, mientras sea la Virgen quien se lo diga.

PACIENCIA

Se ve, al tratarlas, que la paciencia que tienen es muy grande. Prefieren estar alejadas de la multitud; pero desde que la Virgen les dijo que respondan cuando puedan, lo hacen con dulzura.

La gente, cuando las ve, las tocan, las besan, han llegado hasta a cortarlas trozos de pelo y ellas nunca se han enfadado. Cuando les hablan y están cansadas, en días de aglomeración, se limitan a callar y sonreír.
Yo les pregunté: “¿Y por qué no os enfadáis?” Y me respondieron: “La Virgen nos ha dicho que seamos modosas y que respondamos, si podemos”. Tampoco han mostrado enfado con los que por sus cantares, bailes o borracheras, han impedido las visiones, según se dice en otro lugar.

ENVIDIA
 
A pesar de ser la envidia un defecto tan femenino, no he observado en ellas el menor rastro, en lo que se refiere al número de visiones.

Las niñas videntes, cuando no ven a la Virgen, no tienen envidia de las que la ven, sino que se limitan a pedirles que le digan a la Virgen que se les aparezca pronto. Pero se nota una conformidad y una humildad encantadora en medio de su deseo.


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