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andreuP. Jose Ramón María Andréu, S.J.

Parte VI- DEL CONOCIMIENTO


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.



CONOCIMIENTO DE PERSONAS

Entre los varios casos de que he tenido noticia, pongo a continuación uno que yo mismo he presenciado.
1- El día 4 de septiembre por la noche llegó mi hermano a Garabandal. Venía de América. Al llegar, nos saludaron dos de las niñas,  Jacinta y  María Dolores. Les dije que mi hermano había venido de America para verlas a ellas. Según estabamos hablando vino Conchita en estado de trance. Entró en casa de Ceferino, se puso  frente a nosotros y se santiguó. Subió al primer piso- todo en estado de trance – y allí respondió a las preguntas que le hacían las otras niñas.
- ¿Quien ha venido?
C- El Padre Andreu y un hermano suyo.
-¿De dónde ha venido?
C- De Caracas.... ¿Dónde está?... Ah.... aquí uno y aquí otro. Éste es rubio....
Según los datos que podemos poseer, la niña Conchita no sabía que mi hermano hubiera venido de Caracas aunque posiblemente sí que había venido de América, ni conocía el detalle de que fuera rubio.
Al preguntarle yo después que cómo lo supo, me respondió que se lo dijo la Virgen.

OTRO TIPO DE CONOCIMIENTO
    
1- En una ocasión, las niñas se ponían de rodillas – en estado de trance- y rezaban un “Señor mío Jesucristo” ante cada persona. Al llegar a un niño o niña pequeña, como hasta los 7 años, rezaban una Salve en vez del Señor mío Jesucristo.

2- Dieron a besar el crucifijo a todos los que estaban presentes y salieron a la calle – en estado de trance – a dar a besar el crucifijo a todo el público, las niñas María Dolores y  Jacinta. Estando las dos en trance, Lolita estaba en casa y Jacinta en la calle. Cuando Lolita empezó a dar a  besar el crucifijo dentro de casa, llegó corriendo Jacinta de la calle en trance y dijo: “¿Dónde hay un crucifijo? Me ha dicho la Virgen que lo dé a besar.
Las dos salieron a la calle cada una por su lado y fueron, además de al público, por las casas donde había enfermos para darles a besar el crucifijo.
Una señora forastera que había caído enferma, recibió también la visita en una casa del pueblo  donde se hallaba.
Aunque cada una iba por calles distintas, coincidieron exactamente en la puerta de la casa de Conchita, que no estaba en trance y en dos casas más.

3- Una de las niñas videntes santiguó a un grupo de personas excepto a una. Esta persona quedó de momento desconsolada. El Sr. Párroco preguntó a la niña en estado normal, por qué no le había santiguado. La niña respondió que la Virgen le había dicho que era el único que se había santiguado por la mañana... Se constató preguntando al grupo y resultó ser así.

4- Una persona buena, que había venido y que estaba sumamente indiferente ante lo que veía, entregó a una tercera persona un crucifijo para que se lo diera a las niñas y éstas lo dieran a a besar a la visión. Esta tercera persona lo puso en manos de las niñas y éstas se lo dieron a besar a la visión. La tercera persona alargó la mano para recibirlo de la niña, la cual, haciendo un movimiento brusco, pasó su brazo por encima de su hombro y lo entregó de espaldas, al propietario del crucifijo directamente, que quedó visiblemente emocionado.

5- Una señora pidió con mucho interés que preguntaran a la Virgen si su esposo creía en Dios. La respuesta fue: “Sí cree en Dios. En la Virgen muy poco, pero ya creerá”. De hecho, el esposo de la señora era protestante. Vivía en Madrid.

6- Un señor de rodillas, pedía mentalmente por la conversión de su yerno. Segun estaba pidiendo se le acercó una niña en trance y le dijo al oído la palabra “sí”, que los más  próximos pudimos oír. Al perguntar a la niña ya en estado normal, por qué le habia dcho “sí”, me respondió: “La Virgen me dijo, aquí hay un hombre, dile que sí”. Yo insití a qué se refería ese “sí” y me respondió: “No sé, la Virgen solo me dijo que le dijera sí”.

7- El día 8 de agosto perdió la niña María Dolores el rosario de decena de mi hermano el P. Luis, del tamaño de una medalla. Lo perdió en el trayecto que va desde el Pinar a la Iglesia. Al caer en la cuenta que lo había perdido, cuando se lo pidió mi hermano, dijo que se lo preguntaría a la Virgen. Así lo hizo y al día siguiente lo encontró.

8- El día 15 de agosto, llevando una de las niñas un rosario que yo le había entregado, al devolverlo después, se observó que faltaba la cruz. Se había desprendido y perdido. Ante la imposibilidad de encontrarla ya que había podido ser en cualquier parte del pueblo, opté por dejarlo. Al cado de 20 días, el 5 de septiembre, dije a las niñas que preguntasen a la Virgen por la cruz del rosario. Así lo hicieron. Yo oí el diálogo en que se lo preguntaban y cómo se iba concretando el sitio exacto donde estaba la pequeña cruz. Al terminar el trance inmediatamente y sin ninguna vacilación, fue encontrada la cruz en una de las calles, bajo una piedra entre el barro.

CONOCIMIENTO DE CONCIENCIAS

Entregaron a las niñas cinco estampas  para  que las besase la  Virgen. La vidente las fue dando una a una a la visión y fue besando todas excepto una que no quiso besarla. La persona propietaria de esta estampa, visiblemetne emocianada, vino a mí llorando y diciendo que quería tranquilizar su conciencia. Poco después, entregó su estampa a una niña en trance y ésta, después de escuchar a la Virgen y sonreír, la ofreció en primer lugar para que la besara. La persona a quien sucedió esto y yo lo presencié, me autorizó para que así lo contara.

Vi de repente una de las niñas en estado de trance de rodillas que fue directamente a una persona. Esta persona se fue retirando pero la niña vidente siempre de rodillas, la acorraló en una esquina. Allí sonrió la niña  y después de breves momentos, la niña marchó. La impresión  que esta escena causó en la persona  a quien había seguido la niña, fue tan grande que superó a lo que parecía ser normal. La explicación me la dio la misma persona al contarme que estando angustiada por el pensamiento de si sus confesiones  estarían bien hechas pidió así a Dios y a la Virgen: “Si mis confesiones pasadas están bien hechas, haz que la niña venga a mí”. En el mismo momento de terminar su plegaria mental, la niña, desde el otro extremo del desván, se dirigió a ella de rodillas sin atender a las demás personas.

HIERGNOSIS

Aunque de alguna manera pueden agruparse aquí algunos de los casos anteriormente citados, voy a ponerlos aparte para seguir un orden.

1- Varias veces las niñas en estado de trance, han dicho que había sacerdotes cuando no se les veía, o más del número de los que aparecían. Cito dos casos:
Al marcharse un pequeño grupo de sacerdotes quedó solo, aparentemente, D. Valentín junto con muchas otras personas. Las niñas entraron en trance en la Iglesia y hablaron del número de sacerdotes diciendo que eran dos. Uno D. Valentín y otro. Al oír esto, D. Valentín miró hacia atras para tratar de encontrar a este sacerdote que faltaba. De pronto  se le acercó un señor que tras cambiar algunas frases con él, dijo ser sacerdote y  que venía de paisano por llegar en moto.
2- Otro caso más de este mismo tipo, es el que se refiere al reconocimiento de otros sacerdotes venidos de paisanos y que al oír lo que las niñas decían, por temor a ser manifestados públicamente, se marcharon. Así lo dijeron las niñas en trance.

3- Respecto al rezo del rosario sin contar y sin equivocarse siempre que se les ha preguntado a las niñas se ha obtenido la misma respuesta: “La Virgen nos dice cuándo es el gloria”.

4- Sobre el conocimiento de objetos besados anteriormente por la Virgen existen muchos casos. Así el reconocimiento de una piedra besada anteriormente por la visión y mezclada con un pequeño montón de piedras sin besar. Al elevarla para que la visión la besase dijo la niña: “¿Qué? ¿que ya esta besada? ... Bueno pues bésala otra vez”.

5-  Dieron a una niña una medalla para que  la besase la visión. Otro día dieron a otra niña la misma medalla. Al levantarla  dijo: “¿Que ya está besada? ... Bueno, pues bésala otra vez”.

6- Entre un montón de rosarios y medallas, pusieron una que ya había sido besada. La niña los llevaba en el bolsillo y según los daba a besar los pasaba a otro. Al llegar a la medalla en cuestión, la sacó con dos rosarios. Levantó los tres objetos y antes de que los besara, después de hacer un gesto de oír algo, los deja en el suelo. Vuelve a tomar solamente los rosarios, sigue dando a besar los demás objetos y no la medalla ya  besada días antes.

Nota: a veces al dar a besar objetos ya besados, dicen: “Bésalos otra vez”. A veces, no se les oye decir nada.

Hierognosis: se designa con este nombre, que significa etimológicamente conocimiento de lo sagrado, la facultad que tuvieron algunos santos, sobre todo los extáticos, de reconocer las cosas santas diferenciándolas inmediatamente y sin vacilación de los objetos sagrados.

LLAMADAS

El fenómeno de las llamadas o toques de donde nacen los éxtasis se da en estas cuatro niñas en la forma siguiente. Generalmente, podríamos decir que son tres las llamadas.
-    las pueden tener al mismo tiempo, estando juntas.
-    las pueden tener en tiempos no exactamente a la vez, estando juntas
-    las pueden tener al mismo tiempo, estando separadas.
-    las pueden tener todas, o solo una niña o dos o tres o las cuatro.

Naturaleza de las llamadas. No les resulta fácil a las niñas describirlo. Dicen que es como una alegría clara, inconfundible, que nunca falla, y por dentro.
Otras veces dicen que es como si la Virgen les dijera:
1ª llamada: Jacinta
2ª llamada: Jacinta ven
3ª llamada: Jacinta corre, corre, corre.
Pero todo ello por dentro y sin palabras.

Diferencia entre la llamada y el trance
1- La llamada no las aísla de la realidad y el trance sí. Las niñas disimulan  las llamadas y si no se lo dicen a uno concretamente no se cae en la cuenta.
2- En las llamadas no oyen palabras. Precisamente insisten en que es por dentro y sin palabras. En el trance oyen palabras silábicas, algunas incluso cuyo significado no entienden.
3- En las llamadas no ven nada. En el trance ven luz, personaje, etc...
Éstas son las tres diferencias principales.

Significado de las llamadas
La palabra “llamada”  ha surgido de las niñas mismas que dicen así:
Hoy no me llamó la Virgen.
Hoy me llamó.
He tenido una llamada, dos, etc...
Y otras veces la misma visión se despide “hasta mañana”.

Casos observados por mí
Estaba sirviendo un vaso de agua Lolita al Sr. Matutano para que tomase una aspirina y según lo estaba sirviendo sintió la tercera llamada y dejando la jarra y vaso dijo: “Vamos papa, que me llama”.

En otra ocasión, estando con dos niñas, Jacinta y Loli, y con tres sacerdotes, al avisarme que había tenido la segunda llamada salí, en compañía de un sacerdote hacia la casa de Conchita y la pregunté: “¿Cuántas llamadas has tenido?” Y me respondió: “Dos, padre”. A la vez, Mari Cruz, que estaba con Conchita, dijo: “ A mí no me ha llamado la Virgen”. Yo la dije: “Pues entonces vete a la cama” y obedeció.
Hay otras muchas incidencias referentes a las llamadas.
Tal vez pueda explicarse aquí lo que dice el P. Arintero O.P. en la Evolución mística, pag. 460, (BAC) “Y sin toques, palabras interiores y caricias de donde nacen los éxtasis, los raptos, las visiones intelectuales y otras muy  excelentes gracias que mejor se experimentan que se dicen”.

La primera llamada parece tener en las niñas el sentido de atención a mejor certeza de que va a venir la Virgen. La segunda es ya una alegría o caricia mayor y que indica una proximidad mayor. Tal vez sean identificables  al “toque místico”. La tercera llamada presenta una diferencia con las dos anteriores; desde que comienza termina ya  en el éxtasis. Va creciendo. Así las niñas pueden advertir que ya ha comenzado la tercera llamada y dar un margen de tiempo, como me lo dijeron en una ocasión: “Padre, le queda solo una línea”. Estaba yo escribiendo y así fue.

Otras veces, dicen: “Padre, ya van dos y media”. Esa media es el comienzo de la tercera. Aludiendo a este fenómeno o a otro semejante, los niños de Lourdes y Fátima salían corriendo  en dirección a la encina.
Véase lo que dice el P.Royo Marín sobre la manera de entrar en éxtasis que puede tener alguna relación con la tercera llamada a las niñas a la que ellas no pueden resistir. He aquí algunos datos tomados del P. Poulain: “San Felipe Neri no podía a veces terminar de rezar su breviario a no ser alternando con un compañero; de lo contrario,  le arrebataba el éxtasis y se hundía en Dios, abandonando el rezo. San José de Cupertino llegaba con frecuencia al anochecer sin haber podido rezar el breviario, aunque lo había intentando muchas veces. Durante 35 años los superiores les excluyeron de las ceremonias del coro, de las procesiones y hasta del refectorio común, porque a causa de sus éxtasis continuos interrumpía la marcha de la comunidad. Era un verdadero milagro – dice un historiador – que en medio de sus éxtasis, pudiera el santo acabar de decir su misa. Apenas terminada, corría a su celda, lanzaba un grito y caía de rodillas en éxtasis. A San Ignacio de Loyola le dispensaron del rezo del Breviario por la misma razón” (Teología de la Perfección cristiana nº 430).


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