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  • Documentación

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andreuP. Jose Ramón María Andréu, S.J.

Parte VII- ADICIONES


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.



CONCHITA EN SANTANDER

Una de las cosas que se leen en la historia de Lourdes es ésta: «La comisión informó un montón de vaguedades y dado que interesaba hacer desaparecer a Bernardita de aquel escenario, la conclusión del informe era que, si bien no necesariamente, convenía llevarla a una casa de salud. La intervención del párroco Peyramale, impidió que Bernardita fuera encerrada en un manicomio». Sé bien cuales son mis obligaciones de pastor -dijo con firmeza a las autoridades-. No se ha demostrado que esta niña esté loca, y por lo tanto, no consentiré que la encierren... ». Cuando el pueblo de Lourdes se enteró de que querían llevarse a Bernardita, casi se amotinó.

Cuando la mayor de las cuatro videntes, Conchita, fue trasladada a Santander al Obispado, acompañada de su madre, tuvo un éxtasis viendo a la Virgen y otro día tuvo una locución. No volvió, a lo que parece, a tener más visiones en Santander, hasta que llegó de nuevo a Garabandal. Entre las cosas que hizo la niña en Santander una fue que la llevaron varios días a la playa. Dice la niña que le enseñaban fotografías y hacían con ella otras experiencias, sin duda a modo de test (por mandato del Obispado sin duda alguna, que fue quien la mandó a buscar). La finalidad fue la de sacarla del ambiente en que la niña vivía y pensaban influía en las visiones (¿Entonces por qué tuvo visión y locución en Santander?).

De vuelta a Garabandal y sin yo preguntarle especialmente a la niña sobre el período de vida en Santander, ella, delante de algunas otras personas, me dijo: «Me ha dicho la Virgen que en Santander no me vino a ver más porque iba a la playa, Pero ahora ya me he confesado».
Le preguntaron si quería ser pastora o señorita y ella respondió que señorita. Al decirle yo si le gustaría a la Virgen que ella fuese señorita, me respondió: “¿Y por qué no le va a gustar que aprenda?”. Le dije: “¿Y como vas a aprender? Y respondió: “Como las demás”. Al no entender el sentido de sus palabras le pregunté: “¿Y que es ser señorita?” Y me dijo: “Ir a un colegio”.

Respecto a otros incidentes durante su estancia en Santander, son varias las versiones que me llegan; prefiero silenciarlas aquí, aun dando por supuesto que la niña, ante ciertas preguntas o documentos de determinadas personas llegase a no decir la verdad, por miedo a ser castigada o recluida.
No puedo manejar estos datos hasta tener una versión auténtica de ellos. Tengo de momento la de la madre de la niña, pero por ser ella, prefiero considerarlo como parcial, aunque posiblemente no lo sea.

El dato que aporta D. Valentín (el párroco) es el de que a las niñas en Garabandal, en una visión, les dijo la Virgen que Conchita la estaba viendo (era en Santander). Según el dato de D. Valentín, coincidió el aviso con la visión de Conchita en Santander.

LA VIRGEN SONRÍE

A las niñas de Garabandal se les ha dicho que preguntasen cosas a la Virgen, v. Gr.: Si hará algún milagro como prueba. Las niñas por su cuenta, la hacen muchas preguntas.
Ellas dicen que cuando la Virgen  no quiere responder, sonríe.
Leyendo la historia de Lourdes y Fátima, nos encontramos con el mismo caso. Dicen las videntes de estos lugares que cuando preguntaban a la Virgen y la Señora no quería responder, sonreía.

Las niñas en su conducta práctica, obran de la misma manera. Cuando no saben responder a las preguntas que les hacen o cuando están cansadas de preguntas, sonríen y callan. A veces dicen: “No sé” si es que no saben la respuesta. Otras, aludiendo al secreto: “No lo podemos decir”

MAGNETOFÓN

Hay una escena sucedida en los primeros días del mes de Agosto, que se refiere a un magnetofón. Un señor llevó un aparato magnetofónico de pilas y grabó lo que las niñas dijeron en un trance en el pinar. La referencia de este suceso la tengo por D. José Salceda de Aguilar de Campoo, testigo de lo que aquí cuento.

Al terminar la visión pusieron en marcha el magnetofón para que las niñas lo oyeran. Acabado lo que correspondía al éxtasis, les tomaron algunas palabras a las niñas, en conversación normal, y les dijeron que pidieran a la Virgen que hablara por el magnetofón.

Estando en esta conversación, entraron las niñas de golpe en éxtasis. En este estado, piden a la Virgen que hable por el micrófono, para que su voz quede grabada.

Terminada la visión y retiradas a sus casas, las videntes en compañía de sus padres, los que quedaron, que fueron bastantes personas, pusieron a funcionar el magnetofón para ver cómo había quedado grabado el trance. Al llegar a la frase de las niñas, en que pedían a la Virgen que hablase, «se oyó una voz inconfundible, dulcísima (son palabras textuales de D. José), que saliendo del aparato, dijo "No, yo no hablo"».

La emoción fue enorme y muchos, llorando, decían que eso debían llevárselo al Papa. Volvieron a ponerlo y en medio de la emoción, cuando llegaron a las frases citadas, no oyeron nada.

Bajaron desconcertados a casa de Conchita, que no había participado en la mencionada visión, para que oyera lo que habían hablado durante el éxtasis sus compañeras. Al llegar a las frases citadas, volvió de nuevo a oírse la voz que decía: «No, yo no hablo». Al oírla Conchita sonrió y dijo muy contenta, que era la Virgen la que hablaba. Volvieron a querer oírlo de nuevo, pero no se sabe que se haya vuelto a oír.

Las niñas al terminar la visión, dijeron que la Virgen sonreía cuando le decían que hablase por el micrófono. Una escena análoga a ésta del magnetofón, guardando la distancia de tiempo y medios, es lo ocurrido en Lourdes. Cito a Redención (agosto-septiembre, pág. 354) «... Continuaron rezando el Rosario. Cuando concluyó, la señora (una de las hijas de María) dio a la niña un tintero, papel y pluma y le dijo: Pregúntale a esa Sra. qué es lo que quiere y pídele que lo ponga por escrito». Bernardita obedeció. Se levantó y se dirigió hacia la gruta. Pocos momentos después volvió junto a las dos mujeres: «La Señora se ha sonreído cuando se lo he dicho».

VISIÓN Y LOCUCIÓN IMAGINATIVA
 
Si hubiéramos de catalogar las visiones o locuciones de estas niñas dentro de las tres a que comúnmente se alude en los textos, habría de encajarse en su mayor parte, en las llamadas visiones o locuciones imaginativas.
No parecen ser corporales por no actuar la vista en forma normal, sino que el ojo, aunque abierto, no parece ver, según las pruebas realizadas. Conserva sin embargo, algún reflejo atenuado de pupila ante una luz fuerte, pero no de párpado que permanece abierto a pesar de lanzarle de repente un haz de luz.

Por la manera de expresarse en muchas ocasiones con ocasión de describir lo que ven, o decir lo que  oyen, lo hacen en forma suficientemente concreta. Así cuando describen el ángel, el Niño, la Virgen, etc...

En algunos momentos parecen sumergirse en algo más profundo. Entonces no hablan ni pueden explicar bien lo que sucede.

Al salir las niñas del trance dicen que no se acuerdan bien de lo que ellas dicen, pero sí de todo lo que la Virgen les dice.




PADRE ROYO MARÍN

El P. Royo Marín estuvo en Garabandal el día 8 de Agosto. Aunque subió como todos, escéptico, a la vista de lo ocurrido ese día, cambió de opinión y dijo repetidas veces: «Aunque no soy infalible, pero soy especialista en la materia, tengo cuatro notas que no pueden fallar y que me hacen afirmar que esto es sobrenatural».

Dado el prestigio y sabiduría del P. Royo Marín en la materia, y sus publicaciones sobre el particular, en especial «Teología de la perfección Cristiana» es conveniente, recogiendo su opinión, tomarla en cuenta para un estudio serio, sobre los acontecimientos de Garabandal. Repetidas veces ha manifestado su opinión.

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Algunas de las cosas que en los acontecimientos de Garabandal suelen producir desorientación en los que las presencian y que directamente se refieren a la actuación de las niñas son:
1- La frecuencia y larga duración de sus trances.
2- La parte de los diálogos que se refiere a temas infantiles y de poco fondo.
3- El hecho de que muchos de los trances sean de noche.
4- Las marchas extáticas en sus múltiples variantes.

Partimos del supuesto de que no es fácil entender todos los fenómenos que allí tienen lugar, ya que ni en el terreno de la psiquiatría ni en el de la mística, es normal encontrarse con fenómenos de esta envergadura. Tanto los psiquiatras como los teólogos, tienen que moverse en el terreno de la teoría y en el de la historia, viendo ejemplos más o menos análogos, que se hayan dado en otras ocasiones.

En todo caso siempre es expuesto querer dar soluciones simplistas y mucho más fundar estas soluciones en algunos casos aislados y no en la totalidad de los fenómenos ocurridos.

DIÁLOGO DE POCO FONDO
 
Es ésta tal vez la mayor dificultad para el público sencillo y poco instruido.
Como hemos dicho, éste era el principal problema que tenía el público en Lourdes con Bernardita Soubirou, a quien le oían decir cosas vulgares y hacer también cosas extrañas, como mancharse la cara de barro y comer hierba.
De esto hemos hablado al comentar la temática de las visiones.

Respecto a las posturas de las marchas extáticas no hay más que observar lo que aparece en la historia de los místicos, respecto a las múltiples posturas en que quedaban. La observación que se hace siempre es la de que nunca son deshonestas o inmorales estas posturas. Esto de las posturas era una de las señales que se manejan para distinguir a los verdaderos místicos y a los falsos en tiempo de los iluminados.

FRECUENCIA

El que las llamadas visiones tengan lugar con tanta frecuencia nos plantea el problema siguiente:
1- ¿Son las niñas capaces de hacer algo para que en ellas tenga lugar el trance?
Pasan muchas horas en estado normal y después se suceden dos o tres trances y a veces más, sin señal precedente, dando la impresión de que entran y salen según voluntad de la visión misma.
2- ¿Puede Dios escoger las horas de la noche para dispensar sus favores especiales a las almas que quiere?
Aunque ya hemos dicho algo anteriormente sobre la historia de los místicos, citando algunos para quienes su vida presenta el aspecto de un prolongado éxtasis, añadimos ahora las claras señales de pasividad que las niñas de Garabandal presentan. A veces se las ve con un vivo deseo de ver a la Virgen y sin embargo, no lo logran. Otras veces, cuando no lo esperan, sienten la primera llamada o sencillamente entran en trance.
Y en todo caso, la frecuencia de las visiones si éstas son cosa de Dios, no toca a los hombres reglamentarlas ni en cuanto a su número ni en cuanto  a su duración ni en cuanto al horario. Querer someterlas a un horario fijo, valdría tanto como querer reglamentar los movimientos sísmicos.

Respecto al horario nocturno de algunos trances, téngase en cuenta que en muchos santos las principales visiones han sido de noche. El Señor les hacía constar que a esa hora de pecado le placía más tratar con las almas amigas.

En el historial de Garabandal, las visiones comenzaron siendo al atardecer. Otras han sido de mañana y por la tarde. Hasta pasadas largas semanas, no han sido por la noche. Este nuevo horario comenzó cuando la avalancha de público fue grande y su conducta no siempre correcta.

De hecho, las más interesantes manifestaciones han tenido lugar cuando la mayor parte de los espectadores habían marchado. Nunca han estado las visiones en función del mucho  público, sino que, en todo caso, ha sido al revés.


FINAL

Hay todavía una serie de acontecimientos en San Sebastián de Garabandal que los dejo para una ulterior información.
Dado el interés que estos fenómenos presentan en el campo científico, ya que difícilmente pueden lograrse, ni siquiera en laboratorio, siempre es muy interesante observar atentamente todo lo que allí ocurre, sea cual fuere la causa de donde estos fenómenos proceden.
Al final de este informe quiero hacer constar que solamente quiero aportar todos los datos serios presenciados y escuchados con el sano deseo de facilitar a los que deban en su día dar un dictamen, si a ello hubiere lugar.


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