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  • Documentación

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Serafín González

Dice Serafín (transcrito en su lenguaje coloquial, propio de la zona):
"No estaba aquí cuando empezaron las apariciones, igual ya llevaban quince días de apariciones. Yo estaba en León, en la provincia de León, entre Lugo y León. Miguel y yo estábamos en el monte.
Me enteré la primera vez en Torrelavega. Al llegar a Torrelavega, según nos apeamos en la Estación del Norte. Estaba trabajando por allí un muchacho que había estado conmigo en la mili.
-- ¡Hombre, Serafín! ¿Qué pasa allá por tu pueblo?
-- ¡Ah, no me digas, no sé! Hace ya dos meses que no estoy allá.
Bajamos a Torrelavega y en Torrelavega entramos a una tienda donde habíamos encargado algo de ropa de la que nos íbamos para allá, para cogerla de la que veníamos. Y claro, en la tienda también nos conocían que éramos de aquí de Garabandal. Y nos dicen también lo mismo. Digo: Bueno, pues no sé.
Cuando vine aquí ya hacía muchos días que estaban las apariciones y el primer día las vi allí donde 'el cuadro'. Cuando yo vine ya era donde 'el cuadro'. Eran últimos del todo de junio o primeros de julio.

El  'cuadro' es un lugar de la calleja que sube a los pinos, donde tuvieron lugar las primeras apariciones. Debe su nombre a que se pusieron unos palos a modo de cuadro para proteger a las niñas.  
Los éxtasis eran iguales, solamente que hubo éxtasis de rodillas, hubo marchas extáticas, las hubo de correr mucho y las había también que paraban en el mismo sitio.

Para mí eran lo mismo al principio que a la postre, solamente que hubo carreras extáticas, muy deprisa, otras veces caminando. Al principio, las primeras apariciones eran solamente de rodillas en un sitio pero después las hubo también andando por el pueblo. Las había de marcha extática, en ocasiones de espaldas para atrás; las había a modo de una carrera veloz que era casi imposible seguirlas.
Una vez iba corriendo detrás de Conchita, cuando tenían las marchas extáticas a mucha velocidad; según iba con los brazos en cruz y la cabeza así para atrás tal como la llevaba Conchita. Y yo iba corriendo con la ayuda de todos los miembros de una persona normal y por las callejas del pueblo, que hay calles que son estrechucas y que no hay luz eléctrica, y por la noche son calles oscurísimas, entonces yo ahí tenía que aflojar porque tenía miedo de tropezarme contra una esquina y ahí se me largaba ella con los brazos en cruz y la cabeza así para arriba, que era un posición imposible para caminar.
Para mí todas las apariciones eran importantes e impresionantes pero la que mas me impresionó, aunque no tenga mucha importancia, fue una vez que subimos a los pinos de noche. Éramos tres o cuatro personas, iba Conchita en éxtasis y a la salida de los Pinos se pone de rodillas y bajó de rodillas hasta donde empezaron las primeras apariciones. Entonces yo creí que las rodillas las iba a tener destrozadas. Yo bajaba con linterna y veía donde iba poniendo las rodillas y algunas veces la rodilla daba contra algún canto y tenía que cortarse. Yo decía para mí: la Virgen, que nos deje tranquilos, que esto no se puede aguantar, tiene que destrozarse las rodillas por esas piedras, por esos pinchos.
Terminó el éxtasis, voy a mirarle las rodillas y las rodillas estaban limpias, sin ningún rasguño y entonces yo pensé para mí: ¡Bueno!, aquí hay que seguir por donde mande. La Virgen tenía que ir poniendo las manos debajo, porque si no era imposible.
El día del primer mensaje, el 18 de Octubre de 1961.
Había montones de gente y mucha lluvia. Subimos a los pinos y había montones de gente, teníamos que ir luchando para que no las pisaran, ya que las niñas subían normalmente. Ellas dieron el mensaje. Don Valentín, el párroco, leyó el papel escrito allí en los pinos. Era una noche malísima y había muchísima gente.

Con los terrenos pedregosos como estaban y los caminos y callejas, yo no vi una persona que se hiciera daño, en aquellos tiempos, con tanta gente que venía. Fueron días, además, algunos malísimos, como el día del primer mensaje que fue un día de los mas malos que se puedan dar, un día de agua, tormentas y granizo. Caía el agua a cántaros y había muchísima gente por el pueblo.
En una ocasión Conchita tenía en una rodilla un derrame. No sé como le habría venido ese derrame y con ese derrame que tenía, la rodilla la traía con una rodillera, caía en éxtasis con unos golpes en el suelo que debían de estropear más la rodilla. Pero nada, la rodilla se le curó del derrame.
Cuando la noche de los gritos, que las niñas vieron el castigo, entonces todo el mundo creía totalmente en las apariciones y todos se fueron a confesar. La gente bajaba todas las noches de las montañas, dejaban los trabajos, incluso para rezar el rosario en la iglesia. Hoy ya es diferente, ya no se baja tan fácil.
Conchita anunció que vendría un aviso y un milagro. El castigo también, pero el castigo ya viene anunciado en el primer mensaje. El mundo verá que el aviso no es producido por los hombres sino que, según explicaba ella, iba a ser obra directa de Dios, para que la humanidad piense que es de Dios, para preparar a la humanidad para el milagro que viene después. El aviso es para el mundo entero, según ella explicó, todo el mundo le sentirá. El mundo sentirá terror y pánico pero que no pasará nada por causa del aviso. Es intervención directa de Dios.
¿Qué intervalos de tiempo hay? No lo sé. A mí me dijo Conchita que el milagro iba a ser después de un acontecimiento eclesiástico. Me dijo en qué iba a consistir el milagro, incluso lo tengo escrito en una estampa besada por la Virgen, es una estampuca pequeña y lo tengo escrito. Yo no sé la fecha. De la fecha del milagro no sé nada. Según ella me dijo, va a ser después de un acontecimiento eclesiástico. Ella es diferente, creo que ella sabe la fecha exacta del milagro, pero yo no lo sé, a mí no me lo dijo. Mi madre creo que sepa igual que yo.
Este acontecimiento eclesiástico que sucede un tiempo antes del milagro es distinto del acontecimiento, importante para la Iglesia, que coincidirá con el día del milagro.
Yo, depende de los años que pueda tardar en llegar el acontecimiento eclesiástico, si el acontecimiento se da en lo que yo viva, entonces ya sé que viene el milagro. Hasta ahora se ha cumplido todo lo que la Virgen les dijo, para mí al pie de la letra. Tal como Conchita lo anunció, tiene que suceder en vida de Conchita, ya que dijo "yo anunciaré el milagro ocho días antes, esté donde esté", no dijo que estaría en Garabandal. Anunció también que Joey Lomangino, que estaba ciego, recobraría la vista el día del Milagro.
En alguna fotografía estoy pegado a ella mirando a ver cómo la protegía, pero yo estaba agachado, no se me ve entre tanta gente. El día del segundo mensaje, Conchita dio el Cristo a besar a dos o tres personas, creo que a un padre francés, el Padre Pell, y sí que dio a besar el Cristo a otros dos señores franceses.
Yo creo que al principio de las apariciones creyeron todos y bastante tiempo. Ya luego empezaron a venir gente dando opiniones y la gente empezaba a dudar. Todo ello estaba previsto, ya que cuando estaban firmes, creyendo en todo, la Virgen les dijo que llegarían tiempos en que ellas mismas lo dudarían y que se contradirían. Llegaron esos tiempos en que ellas dudaron.
Cuando las dudas, se aprovecharon otros de las dudas que tenían ellas para negarlo todo. En Pamplona estuvieron hablando con Conchita cuatro o cinco sacerdotes, el Obispo con ellos, en aquella circunstancia de dudas y negaciones. Pero lo del milagro todo se le olvidó, incluso la fecha, justo hasta después de terminar la entrevista. Al parecer si iba un señor con buenos datos a favor de Garabandal al Obispado, pues más bien no lo admitían. Más bien trataban de admitir aquella parte negativa. Ella dijo que el Obispo de Santander, antes del milagro, tendrá una señal o aviso por la que sabrá que esto es verdad.
Una noche salimos mi madre y yo con ella. Estaba la noche de tormenta, de truenos, de granizos y Conchita en éxtasis, los granizos a los ojos y no le estropeaban la vista, con la cabeza mirando a lo alto y por lo mínimo mientras que rezó un rosario, que eran rosarios larguísimos, de la forma que rezaban despacio, pensando cada palabra; tardaban bastante en acabar un rosario.
Salían en éxtasis, en las carreras extáticas a toda marcha, a toda velocidad, ellas sin ningún miembro del cuerpo a favor para correr, puesto que de la postura que llevaban la cabeza, con los brazos en cruz, ya no tienen ningún miembro a favor, solamente las piernas.
Yo yendo detrás, un mozo que tendría entonces 27 ó 28 años y ella doce o trece, pues yo corría el doble que ella en estado normal. Y en éxtasis, en esas carreras extáticas a esa velocidad, pasando por calles oscuras, yo tenía que aguantar y quedarme un poco atrás por miedo de pegar contra una pared, entonces ella se me largaba. Yo volvía otra vez a la luz, volvía a correr y la volvía a coger. Terminaba con una sudada... y ella perfectamente,  fresca, como si hubiera salido del río. Alguien las ayudaba y a los demás no nos ayudaba nadie.
La primera vez que yo vi a Conchita en carrera extática, cuando terminó el éxtasis decía que era una felicidad, que iba como volando, y ¡la paliza que yo traía encima...!
Todo lo que hizo la Virgen en Garabandal lo hizo bien, como siempre lo hace, es decir, había un motivo exacto para cada cosa. Uno se podría preguntar el motivo de tales carreras extáticas, pero para ello había que ver todas las circunstancias y lo que la Virgen les decía a las niñas. Véase a modo de ejemplo el caso del deportista que por esa carrera creyó, y del que cuenta Avelina:
-- Usted se queda, madre, con la niña, que hay mucha gente.
Nos quedamos la abuela de la niñuca y yo. Y digo: vamos a rezar un rosario. Cuando ya habíamos terminado de rezar el rosario oí algo de ruido porque la gente estaba en los Pinos, que era allí el mensaje en los pinos. Oímos tocar las palmas a la nenuca.
-- ¿Pues cómo toca las palmas la criuca? ¿Qué verá, qué oirá?
Salgo al balcón y veo las cuatro niñas en éxtasis mirando para el balcón, solucas.
--¡Ay, madre! Digo yo a la abuela, las cuatro niñas en éxtasis, mirando así, con las manucas así.
En esto llega Ceferino el primero, cansadísimo de correr, ya que las niñas vinieron tan rápido que la gente no daba para correr y alcanzarlas.
 Es claro, en este caso, que la Virgen quiso venir donde la niña, a solas con las niñas videntes, y premiar así la conducta de la abuela y de Avelina, que se quedaron en casa cuidando a la niña. 
El caso del deportista fue así:
-- En una ocasión llegó un muchacho muy buen deportista que decía: A mí nadie me gana a correr. Ninguna niña ni nadie me gana a mí. En esto una de las niñas tuvo éxtasis y sale corriendo y el muchacho corría a todo cuanto daba de sí a la par de ella. Era claro que la Virgen no quería ganarle la carrera pero en esto que la niña corre a toda velocidad derecha hacia una pared de una casa y el muchacho pensó: si esto no es de Dios, esta niña se mata contra la pared. El muchacho tuvo que frenar a tiempo pero la niña siguió sin frenar hasta la pared y allí paró al instante. Y decía a la Virgen: ¡Ah.., es para que crea...! El muchacho lo oyó y creyó, ya que humanamente no era posible hacer aquello de parar al instante viniendo a tal velocidad.
Por regla general, en casa, yo no le preguntaba sobre los éxtasis, la gente sí, pero yo por regla general no.  ¿Qué viste?, cuéntame esto o aquello, ¿qué te dijo la Virgen? No, yo no le preguntaba.
El pueblo no ha respondido a los mensajes, al contrario. Exteriormente al contrario. Interiormente cada persona no se puede saber. Ahora que, exteriormente, los mensajes quizás se cumplían más antes de las apariciones que hoy.
Yo creo que sí, que va a ocurrir el milagro. Seguro que se tiene que realizar. Fui estudiando para mí toda la reacción de Conchita en casa sin preguntarle nada. Veía que no era de ella, ni era ninguna enfermedad tampoco, porque ya lo descartaban los médicos. Entonces, de ella no era, era imposible, ella no podía desarrollar aquello. Sé la inteligencia que ella tenía, más o menos, en aquellos tiempos de cría y lo iba estudiando para mí.
Venía alguna gente que decía se puede dar esta enfermedad o bien puede ser esto, puede ser lo otro. Pero yo, pensando en todo ello, iba viendo que era cosa de Dios todo. Me iba guiando de lo que iba viendo, de lo que yo iba oyendo y cómo se iba desarrollando todo. Hacía caso de lo que decían, puede ser esto o lo otro, puede ser enfermedad, iba observando todas las opciones de unos y de otros y con el tiempo me daba cuenta que estaban equivocados, ya que yo veía mas bien que todo era de Dios. Para mí, pensaba: es obra de Dios. Yo creo en Dios. La Virgen se puede manifestar a cualquier hora, para mí fue así y así lo creo.
Creo que la mayoría de la gente en el pueblo no cree que venga un milagro, creo que no. No puedes saber el interior de cada persona, pero en general no creen que el milagro puede venir, pero la mayoría piensa que no fueron ellas las que hicieron esto, sino mas bien que fue Dios y la Virgen.
En aquellos tiempos, cuando las apariciones, sí que creía la gente. Cuando el milagro de la comunión visible, yo creo que sí se creía, por entonces sí. Muchas personas que vinieron entonces sí que creían totalmente que era cosa de Dios.
Los sacerdotes, muchos creen, pero otros muchos no. El obispado ha trabajado más bien en que esto no es nada. Todo ello dio lugar a que muchos no crean que el milagro se va a realizar. Hay que pensar que aquello fue obra de Dios y que el milagro va a venir tal como se ha anunciado.
Entonces se creía en lo que la Iglesia nos ha enseñado siempre y los mensajes consisten en hacer aquello que la Iglesia nos ha enseñado: visitar al Santísimo, ser buenos, hacer sacrificios, pensar en la Pasión del Señor.
Recuerdo que cuando iban al cementerio y la puerta estaba cerrada, metían la Cruz por entre las rejas de la puerta dando a besar la Cruz. Cuando empezaron a venir los coches también les hacían con el crucifijo la señal de la Cruz.
Antes de las apariciones, la gente que estaba por los invernales, la mayoría hacía un poco de esfuerzo por ir a Misa. Hoy ya no, es decir, si hay que perder la Misa, se pierde, y si hay que salir para arriba a los montes al tiempo de ir a Misa, se sale. Hoy la gente está mas fría en la religión que antes de las apariciones. Durante las apariciones hubo gente que no iba a Misa y volvió a ir a Misa.
La Virgen les dijo que vendría un aviso para purificar a la humanidad para recibir el milagro. El mundo lleva una dirección de vida bastante regular. Mucha gente cambiará para bien pero, ¿cómo se cambia todo el mundo? Por todos los mensajes y por el milagro, tal como se ha anunciado todo, es porque son tiempos muy difíciles y que por eso Dios manda un aviso y un milagro para que el mundo cambie.
En las apariciones habría que saber todo lo que decían y lo que la Virgen les explicaba, ya que muchas veces oías solamente algunas palabras y solamente si ellas lo explicaban se sabía lo que la Virgen les decía.
Los rosarios eran lentos, para meditar el rosario palabra por palabra, pues en otra forma rápida de rezar no puedes meditar lo que rezas. De la forma que rezaban ellas había mucho lugar a pensar lo que estábamos rezando. Cuando rezaban el rosario, la marcha era lenta, normal, y todos las podían seguir bien.
Me gustaría vivir ahora otra vez aquello, volver a vivir todo aquello. Pensándolo bien, era una maravilla".

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