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Yo, vuestra Madre

Muchas personas se preguntan dónde y cuándo surgió la peculiaridad de rezar el avemaría añadiendo "y Madre nuestra". Se podría decir que partió de la espontaneidad de unas niñas que experimentaban fuertemente la realidad del amor maternal de María. Fue el día 1 de agosto, pocas semanas después del comienzo de las apariciones, cuando se escuchó a las videntes rezar durante el éxtasis de esta manera: "Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra". Manifiestan así, unánimemente, su experiencia común del trato que tienen con la Virgen de Garabandal. Se sienten hijas de esa señora y la ven como "Madre de Dios y Madre nuestra".

El P. José Luis Saavedra comenta en su libro "Garabandal: Mensaje de esperanza": «La Señora, en las apariciones de Rue du Bac, se había manifestado como "María, concebida sin pecado"; en Lourdes dijo: "Yo soy la Inmaculada Concepción"; en Fátima: "Yo soy la Virgen del Rosario"; en Banneux: "Yo soy la Virgen de los pobres"; en Kibeho: "Yo soy la Madre del Verbo"; en Medugorje: "Yo soy la Reina de la paz". Pues, en Garabandal, en una fecha fundamental, el 18 de junio de 1965 -día de la publicación del segundo y último mensaje de las apariciones-, la Virgen se define a sí misma, precisamente, con ese título que tanto ha calado en las pequeñas videntes: "Yo, vuestra Madre". Las niñas, ya desde el principio, habían intuido esta peculiar maternidad de María en Garabandal. Y lo manifiestan en la cariñosa añadidura al avemaría: "Madre de Dios y Madre nuestra".
Hasta no ser autorizada por la Iglesia, la Virgen no permite a las videntes emplear esa fórmula habitualmente, mostrando así, como hemos visto en otras ocasiones, una atenta deferencia a la jerarquía eclesial».