conchita

Recogemos aquí un extracto del diario de Conchita en el que ella misma cuenta lo sucedido el 2 de julio de 1961, día de la primera aparición de la Virgen en Garabandal.

Mes de julio de 1961.
Ha llegado el día 2, domingo.
Fuimos a misa y al rosario. El rosario fue a las tres de la tarde y nosotras, después del rosario, nos fuimos por la carretera abajo, porque ese día venían unos hermanos míos e íbamos a ver si venían. Son cinco kilómetros de San Sebastián a Cosío y anduvimos cuatro. Como la gente nos conocía, porque íbamos las cuatro juntas y nos habían visto en fotografías, nos paraban y nos hacian regalos: cajas de bombones, rosarios, caramelos etc., muchas cosas.
Ese día han venido 10 o 11 sacerdotes, médicos y un abad y muchos coches. Una vez alejadas del pueblo, nos íbamos a regresar, porque la gente nos preguntaba mucho. Un chico del pueblo bajaba a caballo a buscarnos hasta donde nos encontró. Nos vio el chófer del Land-Rover y nos conoció. Nos dijo que si queríamos subir para el pueblo, y nosotras le dijimos que sí, como mis hermanos no vinieron.
Cuando llegamos al pueblo, nos estaban esperando mucha gente y padres. Eran las seis de la tarde. Nos fuimos a la calleja a rezar el rosario y, sin llegar allí, se nos apareció la Virgen con un ángel a cada lado.
Venían con Ella dos ángeles, uno era San Miguel, el otro no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos. Al lado del ángel de la derecha de la Virgen, vimos un ojo de una estatura grande, parecía el Ojo de Dios. Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras, le decíamos que andábamos al prado, que estábamos negras, que teníamos la hierba en morujos. Ella sonreía, como le decíamos tantas cosas...
Rezamos el rosario viéndola a Ella. Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien. Cuando terminamos el rosario, dijo que se iba y nosotras le decíamos que estuviera otro poquitín, que había estado muy poco. Ella sonreía, nos dijo que el lunes volvería. Cuando se fue, a nosotras nos dió mucha pena.
Cuando ya se fue, la gente nos iba a besar y a preguntarnos lo que nos había dicho. Algunas personas no lo creían porque decíamos muchas cosas pero la mayoría sí, porque decían que era como una madre que hace mucho que no la ve la hija y le cuenta todo. Mucho más nosotras, que no la habíamos visto nunca y que era la Madre del Cielo.
Nos llevaron a la sacristía y un padre que se llama D. Francisco Odriozola nos preguntaba una por una y después le decía a la gente lo que nosotras le habíamos dicho.
Así termina el día 2, domingo, día muy feliz, porque hemos visto por primera vez a la Virgen, porque con Ella estamos todos siempre que queremos.
La Virgen viene con el vestido blanco, el manto azul, corona de estrellas doradas. No se le ven los pies. Las manos estiradas, con el escapulario en la derecha. El escapulario es marrón, el pelo largo, color castaño oscuro, ondulado, la raya en el medio. La cara alargada, la nariz alargada, fina, la boca muy bonita, con los labios un poquito gordos.
El color de la cara es color trigueño, más claro que el del ángel, diferente, la voz muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla. No hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen, ni en la voz ni en nada.
Algunas veces trae el Niño en los brazos, muy chiquitín, como un nene recién nacido. Una carita redonda, parece el color como la Virgen, una boquita pequeña, un pelín un poco largo, rizoso, maninas pequeñas, un vestido como una túnica color azul cielo.