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POSICIÓN DE LA IGLESIA RESPECTO A GARABANDAL

Respecto a Garabandal reina la confusión sobre la posición de la Iglesia. Las mismas niñas predijeron que el mensaje de Garabandal presentaría dificultades para ser aceptado.

En el caso de las apariciones de Garabandal la Congregación para la Doctrina de la Fe estaba facultada para intervenir y tomar a su cargo la investigación de las apariciones, que hubiera quedado entonces fuera de las manos del obispo de Santander. Pero se negó persistentemente a perturbar de tal modo el proceso, arguyendo que no había sucedido ningún hecho significativo en tiempos recientes, por lo que la Congregación no tenía motivo para intervenir. Concluyó dejando la gestión en manos del obispo, incluso la emisión de directivas, y loándole por el celo que había mostrado en esta materia. Se puede inferir que de producirse el Aviso o el Milagro anunciado, la Congregación para la Doctrina de la Fe podría cambiar de actitud. Así, al menos por el momento, la Congregación mantiene la postura que tan a menudo ha seguido en el pasado: aceptar el status quo y esperar los resultados.

DECLARACIONES DE LOS OBISPOS DE SANTANDER

Aunque dos comisiones convocadas por los obispos de Santander  declararon que no había aquí fenómenos capaces de autenticar los hechos como indudablemente sobrenaturales, no condenaron el mensaje. A este respecto, la primera comisión declaró: “No hallamos nada merecedor de censura eclesiástica ni condenación ni en la doctrina ni en las recomendaciones espirituales supuestamente dirigidas a los fieles”. El obispo D. Juan Antonio del Val, que convocó la segunda comisión, al jubilarse de su cargo declaró que “el mensaje de Garabandal era importante y teológicamente correcto”.

Cuatro Obispos consecutivos de Santander se han pronunciado en contra de la sobrenaturalidad de las apariciones de Garabandal, lo cual ha pesado mucho entre los fieles. Resumimos brevemente las declaraciones de los diversos Obispos que se han sucedido desde el inicio de las apariciones hasta nuestros días.
Mons. Doroteo Fernández  (Administrador Apostólico desde mayo de 1961 a enero de 1962) publicó dos notas. La primera a solo dos meses y pico del comienzo de las apariciones y al mes escaso de las primeras negaciones de Conchita, en la que afirmaba que no constaba la sobrenaturalidad de dichas apariciones. La comisión sólo realizó dos o tres visitas al lugar de las apariciones.
Mons. Eugenio Beitia Aldazabal (enero de 1962 a enero de 1965) publicó también dos notas. En la primera se dice que “tales fenómenos carecen de todo origen de sobrenaturalidad  y tienen una explicación de carácter natural”.  Este juicio era, sin duda, prematuro, pues la comisión episcopal nombrada al efecto de indagar lo que estaba ocurriendo en Garabandal no realizó ningún examen serio de carácter científico. Impuso además restricciones a los sacerdotes que subían al pueblo sin permiso diocesano pero no condenó los acontecimientos pues hace constar que “no hemos encontrado materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina ni en las recomendaciones espirituales, que se han divulgado en esta ocasión, como dirigidas a los fieles cristianos, ya que contienen una exhortación a la oración y al sacrificio, a la devoción eucarística, al culto de Nuestra Señora en formas tradicionalmente laudables y al santo temor de Dios, ofendido por nuestros pecados”.
Mons. Vicente Puchol Montis, (julio de 1965 a mayo de 1967) que intentó poner fin a Garabandal. Publicó una nota que ya no se basa, como las precedentes, en el informe de la comisión técnica sino en la declaración de las videntes, de la que resulta según  nos dice Mons. Puchol, que no ha habido apariciones ni mensajes y que “todos los hechos acaecidos en dicha localidad tienen una explicación natural”.
Mons. José Cirarda Lachiondo (julio 1968 a diciembre de 1971) Se opuso firmemente a Garabandal y logró, a través del Cardenal Jean Villot (Secretario Vaticano), dar a la prensa nacional y extranjera el 9 de octubre de 1968 una nueva nota sobre los hechos de Garabandal.
Mons. Juan Antonio del Val Gallo (diciembre de 1971 a agosto de 1991) fue el único Obispo de Santander que ha visto a las videntes en éxtasis. Con él hubo un cambio en la posición oficial respecto a Garabandal. En 1987, instituyó una nueva investigación de las apariciones y levantó la prohibición a los sacerdotes de ir al lugar, permitiéndoles celebrar Misa en la iglesia del pueblo con el permiso del párroco.

En estas notas si bien, de momento, no juzgan los obispos que haya nada sobrenatural en las presuntas apariciones (materia siempre revisable a la luz de nuevos datos o de un mejor estudio científico de los ya existentes), nada han dicho en contra del contenido de las mismas (“no hemos encontrado materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina ni en las recomendaciones espirituales que se han divulgado”) y ése era y es precisamente su cometido como Iglesia docente.

VALORACIÓN DE LAS NOTAS DE LOS OBISPOS DE SANTANDER

Para valorar debidamente el juicio desfavorable de los cuatro Obispos de Santander, hay que tener en cuenta el fundamento en que se basan sus afirmaciones. Este es en los dos primeros el informe de la comisión  técnica y  en los otros dos, además del juicio de los obispos precedentes, las negaciones de las videntes.

Esta comisión constaba, según parece, de tres canónigos y profesores de Santander.  Ahora bien, hay datos más que suficientes para sospechar con fundamento serio que dichos miembros de la comisión adoptaron una actitud negativa apriorística o preconcebida acerca de las apariciones de Garabandal; actitud que podemos resumir en que para ellos era inadmisible que la Santísima Virgen se apareciera de una manera tan frecuente, inusitada y extraña a cuatro niñas de un pequeño pueblo perdido en las montañas de Santander y que, por lo tanto, todo había que atribuirlo a la fantasía de cuatro niñas, fomentada por los peregrinos que afluían continuamente a Garabandal.
A los 40 días de dar comienzo las apariciones Conchita, a la que se juzgaba la principal protagonista de las mismas, fue trasladada a Santander a instancias de algunos miembros de la comisión con el fin de acabar así con las supuestas apariciones, poniéndole como tratamiento para deshacer sus fantasías o alucinaciones, un buen ambiente de distracción en Santander.
Además los miembros de la comisión acudieron muy pocas veces al lugar de los hechos, según afirman numeroso testigos de los hechos, por lo que presenciaron pocos éxtasis y fenómenos  extraordinarios.  Según referencias de testigos fidedignos, el que más estuvo presente, apenas llegó a seis veces mostrando siempre, bien a las claras, una actitud contraria preconcebida. Constan numeras frases e incidentes de miembros de la comisión que demuestran esta posición preconcebida
De lo dicho se desprende que las notas que dieron a la publicidad  los obispos de Santander, basándose en los informes  de la comisión técnica, adolecen de falta de una información seria e imparcial por parte de la citada comisión.

El 30 de Mayo de 1983 el Doctor Luis Morales Noriega, señalado por el Obispo Administrador Apostólico D. Doroteo Fernandez como médico principal en la Comisión investigadora de las Apariciones, se retractó de su anterior opinión negativa y reconoció la autenticidad de las Apariciones de la Virgen Maria en Garabandal durante una conferencia que dió en el Ateneo de Santander con una gran afluencia de público y con permiso del Obispo de Santander. Llegó incluso a afirmar que ni hubo comisión ni investigación formal; fue un simulacro.


DECLARACIONES DE LA SANTA SEDE

Respecto a la Santa Sede, la Congregación para la Doctrina de la Fe no emitió ni publicó ninguna declaración en su nombre, dirigida a todo el mundo católico, sobre los hechos de Garabandal. Nunca ha expresado pública ni oficialmente su opinión sobre estas apariciones contemporáneas en España. Eso sí, el Secretario de la Congregación ha enviado dos cartas a obispos de Santander y una más reciente al arzobispo Hannan de New Orleans. Pero, no son ni tienen la autoridad de declaraciones formales dirigidas al mundo católico en nombre y bajo caución de la Congregación.
En estas cartas enviadas a las personas mencionadas, la Congregación nunca incluyó una declaración positiva expresando acuerdo con el juicio de los obispos de Santander. Estas cartas han alabado a los varios obispos de Santander por la prudencia y el celo pastoral que desplegaron en la gestión de las apariciones de Garabandal, pero no dieron explícito acuerdo al veredicto de los obispos de Santander, los cuales se negaron a admitir el origen divino de los hechos de Garabandal.
Por tanto, La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe ha guardado celosamente el silencio sobre su opinión acerca de los hechos de Garabandal. Aún el fuerte respaldo que ha otorgado a los obispos de Santander dista mucho de ser un dictamen sobre el carácter de esos hechos. Mientras no tome a su cargo la investigación, la Congregación no puede sino apoyar la labor del obispado – lo cual no presupone coincidencia con el obispado en materia doctrinal.
Es interesante notar que la constante presión ejercida en esos años por el obispado de Santander sobre la Congregación a fin de obtener una declaración que permitiera cerrar el caso de Garabandal, presión documentada en la correspondencia – publicada – entre ambos organismos, nunca obtuvo ni del cardenal ni del Papa la declaración deseada.
Por tanto, oficialmente, a nivel de diócesis así como a nivel de Vaticano, "el caso permanece abierto" reuniendo nueva información.
El clero visitante puede ofrecer misa en la iglesia local.
Técnicamente, el caso de las apariciones de Garabandal no puede ser cerrado hasta que dos grandes profecías se cumplan: (1) El Aviso; y (2) El Milagro.