• Pensamientos marianos

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Pensamiento mariano para el mes de julio

«Mi buena Madre, Madre del Perpetuo Socorro, tú, a quien me he confiado y consagrado hace ya algunos años, y que tan bien me has socorrido y tan fiel me has guardado y conducido, mi buena Madre, estréchame junto a ti. Yo me pongo en tus manos como un pequeño. Me abandono a ti como un niño en mantillas. ¡Guárdame, guarda mi corazón! Haz que en esta noche, en este día y siempre, yo y todos los que Jesús quiere ver junto a sí, podamos compartir sin cesar tu amor, tu mirada, tu adoración de nuestro Señor» (Beato Charles de Foucauld).

San Ignacio de Loyola

«Por mucho que ames a María Santísima, Ella te amará siempre mucho más de lo que la amas tú».

san ignacio

San Ignacio de Loyola, cuyo lema era "Ad majorem Dei gloriam" ("Para mayor gloria de Dios"), nació en Loyola en el año 1491. De familia noble, emprendió la carrera militar, que se troncó abruptamente el 20 de mayo de 1521. Cuando estaba luchando para defender el castillo de Pamplona, una bala de cañón le rompió la pierna. Durante su convalecencia, Íñigo pidió algún libro para leer. A él le hubiera gustado leer un libro de caballería, pero lo único que se encontró en el castillo de Loyola fue una vida de Cristo y un volumen de vidas de santos. A pesar de que al principio mostró poco interés, empezó a agradarle la lectura y terminó pasando días enteros leyendo. Se decía: "Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, bien puedo hacer yo lo que ellos hicieron". Fue el principio de su conversión. Tuvo aún que luchar mucho entre la atracción por Dios y por una vida dedicada solo a Él, y la gloria y el éxito que el mundo le ofrecía, pero al final Íñigo se resolvió a imitar a los santos. Fue a Tierra Santa, fue encarcelado por la inquisición, estudió en París… Todo esto, bajo la mirada del Señor, que tenía preparado para él un grupo de compañeros con los cuales formaría la “Compañía de Jesús". Toda la actividad del santo se tenía siempre como fin la glorificación de Dios. A partir de su conversión, San Ignacio puso toda su felicidad en trabajar por Dios y sufrir por su causa. Murió el 31 de julio de 1556. Fue canonizado en 1622.

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