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Pensamiento mariano para el mes de julio

«Mi buena Madre, Madre del Perpetuo Socorro, tú, a quien me he confiado y consagrado hace ya algunos años, y que tan bien me has socorrido y tan fiel me has guardado y conducido, mi buena Madre, estréchame junto a ti. Yo me pongo en tus manos como un pequeño. Me abandono a ti como un niño en mantillas. ¡Guárdame, guarda mi corazón! Haz que en esta noche, en este día y siempre, yo y todos los que Jesús quiere ver junto a sí, podamos compartir sin cesar tu amor, tu mirada, tu adoración de nuestro Señor» (Beato Charles de Foucauld).

Santa Teresa de Ávila

"Gran cosa es lo que agrada a Nuestro Señor cualquier servicio que se haga a su Madre".

s teresa avila

Santa Teresa nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Es conocida por la reforma de la orden del Carmelo y por sus escritos sobre la oración. Su devoción a María empezó desde pequeña y aumentó con la pérdida de su madre, ya que esto le movió a pedir a la Virgen que como ya no tenía Madre en la tierra, fuera Ella su Madre.
La inspiración de reformar el Carmelo fue posterior a su propia "conversión". De joven sentía una gran atracción interior hacia las cosas de Dios pero como también le fascinaban las cosas del mundo, se encontraba en un gran peligro. Su padre decidió internarla en el colegio de Santa María de Gracia a la edad de 16 años. Durante este tiempo Teresa sintió la llamada a la vida religiosa y en 1535 entró en el Carmelo de la Encarnación de Ávila. Poco tiempo después de sus votos cayó enferma y su padre la sacó del convento. Se recuperó pero toda su vida sufrió las secuelas de la enfermedad. Durante el tiempo de su lenta recuperación aprendió la oración de recogimiento gracias a la lectura de algunos libros de mística, como el "Tercer abecedario". Sintió la llamada a la soledad y al silencio, y pasó por un periodo de lucha personal contra sus debilidades y pecados. Tuvo una experiencia en la cuaresma de 1554 que dejó huella en su alma; rezando delante de un Cristo llagado, se sintió profundamente conmovida y con lágrimas le suplicó que le diese fuerzas para no ofenderle más. Después de esto sintió un deseo tan grande de comenzar un verdadero camino de perfección que le llevó a llevar a cabo la obra de la reforma del Carmelo. Comentó sus inquietudes al confesor y después de un tiempo,  en 1562 logró fundar el Convento de San José, en Ávila. Se trasladó allí con otras carmelitas decididas a seguirla. Comenzó para Teresa una intensa actividad como fundadora de conventos y escritora de obras espirituales. Fundó 17 conventos. El último fue en Burgos. A la vuelta de esta fundación, viajó a Alba de Tormes, Salamanca, donde murió la noche de 15 de octubre de 1582.

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