«No llego»

anillo

«Una de las apariciones que más me han impresionado:

Fue la que tuvo lugar en la cocina de la casa de Conchita, en la que también estaba mi buen amigo el Dr. Ortiz, quien también puede explicar innumerables apariciones; un Padre llamado don José Ramón Vázquez y un seminarista de Reinosa, y otros varios.

Conchita quedó extasiada; daba unas medallas a besar a la Virgen diciendo: «No llego».
Se deduce que la Virgen insistía en besarlas, y Conchita repetía: «No llego, no puedo».
Jacinta, sin estar en éxtasis, también lo presenciaba. Conchita le decía a su amiga: «Salta tú, porque yo no puedo llegar».
Entonces se intentó coger a Conchita y levantarla con toda fuerza, pero fue inútil. Ni siquiera se la pudo mover ni despegar los pies del suelo, dando la sensación de que pesaba miles de kilos.
Sin embargo Jacinta se acercó a ella y con sus escasas fuerzas, sin ayuda de nadie, logró levantar a Conchita. Aquello me dejó perplejo.

Pero aún hay algo más sorprendente que jamás olvidaré:
Me encontraba junto a la puerta de entrada en la cocina, y a mi derecha estaban el Dr. Ortiz, el P. de Llanes (Asturias), y otros más. Conchita había caído extasiada en el suelo, boca arriba; de pronto vi cómo tenía todo el cuerpo horizontal completamente separado del suelo.

Quise comprobarlo pasando la mano por entre el cuerpo de Conchita y el suelo, pero no pude porque todo fue cosa de segundos. Hago constar que para mí no hay lugar a dudas. Creo que tampoco lo olvidaré mientras viva».

(De los recuerdos del Brigada Juan Álvarez Seco)