anillo

«Un día María Dolores (Mari Loli) subió al primer piso donde tenía muchas veces las apariciones. Su padre Ceferino les tenía dicho que cuando bajaran al Bar o a la planta baja aflojaran la «bombilla», puesto que no funcionaba el interruptor; Loli en éxtasis agarró la bombilla y no la soltaba.

Los presentes creíamos que si estaba mucho tiempo con la bombilla asida a la mano se quemaría. Su madre decía: «Por Dios, que se va a quemar la mano».

Tratamos de que soltara la bombilla, lo que no se podía lograr; o se rompería la bombilla y se haría daño. Entonces se llamó a Mari Cruz, que no estaba en éxtasis, se acercó, y con gran facilidad hizo que soltara la bombilla y se bajó al bar».

(De los recuerdos del Brigada Juan Álvarez Seco)