• Anécdotas

    del tiempo de las apariciones
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anillo

Del 7 al 15 de noviembre de 1967 una pintora santanderina, residente en Barcelona, doña Isabel de Daganzo, se entrevistó con Conchita en Burgos para mostrarle unos bocetos que había hecho de la Virgen.

«Resumen de mis conversaciones con Conchita en Burgos, del 7 al 15 de noviembre de 1967, acerca de las apariciones de Garabandal. Yo quería, con su ayuda y la de la Santísima Virgen, llevar a los lienzos algo que recordase bien lo que fueron aquellas escenas celestiales.

Le presente, entre varios bocetos, el de Ntra. Sra. de Garabandal (ella me había dirigido sobre él, primero en el pueblo y luego en Pamplona), del que ha salido la imagen que se venera hoy en la capilla del arcángel San Miguel en Garabandal, reproducida también en estampas de color que corren por el mundo entero.

- Tu Virgen está bien, solo tienes que hacerle el vestido más airoso. No había nubes: solo LUZ… A veces sonreía tanto, que se le veían los dientes. El cabello lo tenía algo más ondulado. Las flores del vestido eran como bordados en blanco… El escapulario, todo de una pieza y algo mayor. 

- ¿Qué significaba el ojo de la primera aparición? ¿Era así? (y le hice un dibujo).

- No, no tenía esas líneas: era un ojo normal, con pestañas, color castaño, y no sé lo que significaba… La luz era todo por igual, y donde más luz había, era aquí (me señaló el gran ojo dibujado en papel, y que ella me situó en el lugar, distancia y tamaño exactos, sin un solo titubeo). 

Me añadió poco después: Ese día ocurrieron muchas cosas en la aparición. Una de ellas fue una lluvia de estrellas. Lo vimos las cuatro: Loli, Mari Cruz, Jacinto y yo. 

- ¿Cómo caían?, ¿de sus manos?

- No, no. Caían de arriba, como si lloviese.

Uno de mis bocetos representaba a la Virgen sobre una nube roja, pues algo de esto había leído en algún libro.

- Nosotras no vimos a la Virgen sobre una nube roja. Lo que ocurrió fue que un día no estando en éxtasis, nos envolvió a las cuatro en una nube roja y nos asustamos mucho.

Otro boceto representaba a la Señora sobre una estrella de larga cola, y a las cuatro videntes de rodillas a sus pies.

- Sí, pasó una vez una estrella luminosa con larga cola; pero pasó, no se quedó a los pies de la Virgen. Y no estábamos nosotras cuatro, sino Loli y yo. Fue un día del Pilar.

En otro boceto aparecía Nuestra Señora como Reina de los Ángeles, rodeada de ellos.

- Yo no vi a la Virgen rodeada de Ángeles; pero no sé si las otras la verían así.

- ¿Cómo os bendecía y besaba la Virgen? ¿Así? (y le mostré otro boceto)

- No nos bendecía; pero sí nos besaba. Y lo hacía de frente: bajaba a nuestra altura, y cuando alguna vez no llegábamos hasta Ella, nos levantábamos las unas a las otras».

Al final doña Isabel preguntó a Conchita: «¿Puedes explicarnos algo que yo pueda llevar al lienzo y que pueda causar temor?» A lo que Conchita respondió: «No; lo que he visto que cause miedo, es el CASTIGO, y este no te lo puedo decir… Además, por el horror y el miedo no conmoverás mejor a las almas».


 

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