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Para jóvenes

Pídeme la vida

Esta canción fue compuesta en el verano de 2017, entrelazando frases de los mensajes y anécdotas vividas por las pequeñas videntes de Garabandal. El alma joven que la canta expresa su deseo de entregarse a María —nuestra Madre, pero también nuestra Reina— que con su «coronuca» de doce estrellas puede pedirnos lo que quiera. Y frente a los que dudan de si realmente la Reina del Cielo visitó Garabandal, el estribillo repite, como si de una jaculatoria cantada se tratara: «Ya creerán, pero hoy yo creo en Ti».

Hasta el Cielo

"Hasta el Cielo" es la letra del pensamiento de cada peregrino que va a encontrarse con su Madre, Maestra y Modelo.
El silencio santo que debe acompañar cada conversación con la Reina de Cielos y tierra es el marco en el que cada alma puede escuchar la dulce voz de la Madre que le espera en medio de una aldea sencilla, llena de encanto y de paz. Los mensajes de Nuestra Madre, su deseo de transformar con su beso nuestros corazones de piedra, la prisa por llegar a "la cima de la montaña" -que es nuestro deseado destino, el Cielo-, el mirar a su Hijo en la Eucaristía y anclar en Él nuestros deseos y voluntad son los ingredientes perfectos para que un hijo amante de su Madre del Cielo llegue hasta Ella y recoja sus miradas, gracias y amor maternal.

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"Pensad en la Pasión de Jesús"

Al final del segundo mensaje, la Virgen nos dirige esta petición: "Pensad en la Pasión de Jesús". ¿Lo haces? ¿Piensas en su Pasión? ¿Consideras el gran amor que ha tenido por ti? En su Pasión, Él pensaba en ti y todo lo hizo por ti.

La cruz parece contraria a la felicidad. ¿Puede haber felicidad y gozo en una situación de dolor y sufrimiento tan extremos como fueron los de la crucifixión de Nuestro Señor? Pero este misterio no se contradice con la felicidad, pues gracias a la Pasión de Jesús se nos dan todos los bienes y gracias y, sobre todo, nos llega la esperanza de la salvación.

En la cruz, donde parece ser más fuerte la oscuridad, hay una luz que brota con fuerza y que quiere iluminar el corazón de todo hombre para llevarlo a la verdad. La cruz es luz. Para ver esto hace falta mirar y pensar en la Pasión de Jesús con fe. Así animó Juan Pablo II a los jóvenes en un Domingo de Ramos:

"Contempladlo con renovado impulso de fe. ¡Seguidlo! Él no promete una felicidad ilusoria; al contrario, para que logréis la auténtica madurez humana espiritual, os invita a seguir su ejemplo exigente, haciendo vuestras sus comprometedoras elecciones".

Garabandal, 24 de agosto de 1970.

Queridos jóvenes franceses:
De vosotros la Virgen desea ayuda para convertir al mundo y evitar la ira de Dios sobre nosotros pecadores.
Ella confía en vosotros para que con vuestro ejemplo y abnegación seáis modelos para los demás jóvenes que no han tenido las gracias que vosotros tenéis de oir los Mensajes de la Virgen. Ella os pide mucho espíritu de penitencia, sacrificio y oración. Sin estas armas nada podemos hacer.
No es mucho el tiempo que tenemos, pero sí lo suficiente para evitar el gran castigo y contentar al Corazón Sagrado de Nuestra Madre.
Es en el Santísimo Sacramento donde encontraréis las suficientes fuerzas para emprender esta vida que la Virgen os está constantemente pidiendo: Ir a menudo al Santísimo, vaciar vuestro corazón de las cosas mundanas que no os dejan escuchar a Dios.
Si esto hacéis empezaréis a vivir la vida feliz, porque sólo la felicidad que nunca habéis sentido la encontraréis en la entrega a Dios y a la Virgen.
Pedid unos por otros, para vosotros mismos, pedidle a la Virgen. Pedidla con fe y confianza. Ella os dará todo lo bueno para vosotros.
Y ahora para mí y mis amigas os pido roguéis a Dios y a la Virgen para que seamos humildes y sacrificadas y todos juntos pensemos más en la Pasión de Jesús, para olvidarnos de nosotros mismos.

En unión de oraciones, y que un día para siempre nos podamos encontrar en el Cielo para ya ser eternamente felices.
Conchita González.

 


 

Garabandal, 15 de Agosto de 1972.

Quiero dirigiros estas palabras queridos amigos del grupo de los jóvenes franceses con la única intención de ayudaros en vuestra vida espiritual, del mismo modo que vosotros me ayudáis.
Habéis venido aquí por la gracia de Dios, pues la Virgen ha escogido a cada uno de vosotros. Quizá no se repita esta ocasión y a causa de esto sea necesario aprovecharla al máximo.
Esforzaros en emplear bien el tiempo que estéis aquí de tal manera que podáis hacer de toda vuestra vida una vida de oración y sacrificio. Sabéis bien que en esta vida no se puede caminar sin oración ni sacrificio, es decir, no podéis llegar allá donde vuestro Padre Dios os espera.
La Virgen os pide oración y sacrificio, visitas a la Eucaristía, respeto a la Iglesia, al Santísimo y, sobre todo, una gran confianza cuando pidáis a la Santísima Virgen; una gran fe, ésta, si no la tenéis, debéis pedírsela y Ella os la concederá.
Quiero deciros también que la vida es corta y quizá cuando tengáis más años echaréis de menos los años perdidos durante los cuales no habéis correspondido a la gracia de Dios. Quiero pediros, como la Virgen nos lo pidió, que cumpláis y hagáis cumplir el Mensaje.
Todos nosotros nos acordamos:
"Es necesario hacer muchos sacrificios, consagrar mucho tiempo a la penitencia, a la oración y a las visitas al Santísimo".
Aún os digo otra cosa; debéis rezar mucho por los sacerdotes, muchos de ellos no siguen el camino que Dios les pide; a menudo es culpa nuestra por falta de oración, de sacrificio, de buen ejemplo que deberíamos darles.
Os digo que os sacrifiquéis durante el periodo que estéis aquí; yo también os digo, como la Virgen lo ha dicho aquí, que estamos en los últimos tiempos, actualmente estamos "muy" en los últimos tiempos.
Por ello procuraremos cumplir al máximo lo que la Virgen nos dice; nos esforzaremos por hacer lo que podamos en reparación de aquellos que no hacen el bien, a fin de reparar por los que van por el mal camino.
Tú que escuchas estas palabras escucha a Dios que habla en tu alma, sigue la voz de tu conciencia. Párate tan solo algunos minutos cada día para pensar lo que tú has hecho de mal, lo de bueno que no has hecho y también lo de bueno que has hecho; pídele perdón por el mal que has hecho y por el bien que negligentemente no has hecho y reemprende tu vida de cristiano.
Pide la gracia a la Virgen.
Os pido que recéis mucho y que os sacrifiquéis durante el tiempo que estéis aquí en este pueblo. Quiero deciros también que la única felicidad que existe en la vida es hacer lo que podamos por el amor de Dios, esto es la única felicidad; en esta vida no existe ninguna felicidad, sólo se encuentra en el Cielo la felicidad.
Todos sabemos que venimos aquí en peregrinaje; nuestra vida es un peregrinaje hacia la casa de Dios y a causa de este peregrinaje por ningún motivo debemos mirar atrás nuestro.
Por todo el mal que hemos hecho pidamos perdón a Dios y la Santísima Virgen nos lo obtendrá. Debemos siempre mirar hacia adelante. Pensad a menudo que cada instante de nuestra vida la Virgen nos ve, ella nos escucha, es decir, cuando hacemos el mal, Ella nos ve, pero igualmente cuando hacemos el bien.
Rezad también cuando vayáis a hacer cualquier cosa y antes de hacerla preguntaros: ¿Lo haría la Virgen? ¿Qué es lo que la Virgen haría? Puede suceder que en este momento en que vayáis a hacer el mal, os apartéis de él.
También quiero deciros que la Virgen ha prometido un milagro aquí y que dicho milagro tiene por fin nuestra conversión. Este milagro se hará para que veamos el amor que Dios nos tiene.
Quiero deciros también que antes vendrá un aviso que es como un castigo que no martirizará el cuerpo, pero que hace sufrir, y después, si nosotros no cambiamos con estas cosas que son ya los últimos avisos que Dios nos envía, si no cambiamos nos vendrá un castigo.
Este castigo es para castigamos por el bien que no hemos hecho, por el mal que hemos hecho y también este castigo nos hará sufrir mucho, de tal modo que sería mejor estar muerto que pasarlo.
Así pues para vosotros que escucháis esto es necesario procurar por todos los medios de evitar este castigo, no tan solo para vosotros, sino para que nadie sea castigado.
No pidamos siempre por nosotros, ofrezcamos para no pensar sólo en nosotros mismos, sino que lo hagamos en nuestro vecino, en nuestro amigo; también en aquel que está allá abajo, a lo lejos, al que no conocemos pero que existe.
Y ahora para terminar, quiero que recéis por mí a fin de que yo corresponda a las gracias de la Virgen como Ella quiere, para que yo tenga más espíritu de sacrificio y oración, para que mi felicidad sea solamente el "amor a Dios", hacer el bien a las almas y aceptar con alegría todo lo que Dios me envíe, sea bueno o desagradable, sin tener en cuenta mis deseos, que sea como El quiera.
Pedid por mí y yo pediré por vosotros. Y os pido también que deis gracias a Dios por haberos conducido aquí y de haberos dado esta oportunidad de rezar y de estar más cerca de la Virgen.
Ella está aquí al mismo tiempo que se encuentra en Francia, como también está en todos los lugares donde os encontréis; pero de una cierta forma Ella está aquí. Ella ha venido aquí por alguna cosa y por esto es necesario agradecerle esta gracia que Ella nos ha dado.
Agradecérselo a través de la oración, el sacrificio, procurando también ahora, cuando regreséis, hacer el bien a todos los que volváis a encontrar. No tengáis vergüenza, procurar hacer todo el bien que podáis hablando de la Virgen, rezando y sacrificándoos.
Y ahora nada más; en unión de oraciones espero que un día nos veremos en el Cielo con la Santísima Virgen y con Dios Nuestro Señor.
Conchita González.

No pienses que los mensajes de Garabandal solo son para los que estaban allí en el momento y ahora tienen de 60 años para arriba, o que los mensajes valen para otros, pero "no para mí". Estos mensajes, aunque la Virgen los dio cuando tú ni siquiera no habías nacido, valen para todos y hablan a todos.

En realidad, el contenido de los mensajes de Garabandal no es nada "nuevo". Se podría resumir en la frase evangélica: "Convertíos y creed en el Evangelio". La Virgen nos invita a la conversión, a que nos reconozcamos pecadores, a que tengamos fe y confianza… ¿Es eso algo extraordinario o nuevo? Realmente, no. Pero, como buena Madre que es, viene a recordárnoslo. Ella es como una madre que cuida de su hijo y, aunque se lo tenga que repetir mil veces, sigue diciéndole a su hijo que no meta sus dedos en el enchufe, porque se va a electrocutar y puede morir. ¿Acaso diríamos a esta madre que avisa a su hijo que, por favor, deje de hacerlo? ¿Le diríamos que no queremos escucharla o que venga en otro momento, porque ahora no nos interesa? ¿Acaso aconsejaríamos al hijo no escuchar el aviso de su madre? Entonces, ¿cómo es que a María, Nuestra Madre del Cielo, no le hacemos caso, estando en juego no ya la vida del cuerpo, sino la del alma?

Piénsalo: ¿Es tanto lo que te pide? Pues, no. Y, además, es para tu bien.

Lee de nuevo los mensajes, cópialos en un papel para recordarlo de vez en cuando y pregúntate: ¿Estoy viviendo lo que Nuestra Madre quiere? Si la respuesta es sí, sigue adelante, si es no, no te desanimes y vuelve a empezar, confiando en Ella. Lo que dijo a Conchita en la última aparición también te lo dice a ti: "Pon todo de tu parte y nosotros te ayudaremos".

Leer los mensajes

UNA VIDA VIRTUOSA

"De vosotros, la Virgen desea ayuda para convertir al mundo y evitar la ira de Dios sobre nosotros, pecadores.
Ella confía en vosotros, en que, con vuestro ejemplo y abnegación, seáis modelos para los demás jóvenes, que no han tenido las gracias que vosotros tenéis de oír los mensajes de la Virgen".

EL AYUNO

"Ella os pide mucho espíritu de penitencia, sacrificio y oración. Sin estas armas, nada podemos hacer".

LA EUCARISTÍA

"Es en el Santísimo Sacramento donde encontraréis las suficientes fuerzas para emprender esta vida que la Virgen os está constantemente pidiendo. Id a menudo al Santísimo, vaciad vuestro corazón de las cosas mundanas, que no os dejan escuchar a Dios".

LA FELICIDAD VERDADERA

"La felicidad que nunca habéis sentido solo la encontraréis en la entrega a Dios y a la Virgen".

EL ROSARIO

"Pedid unos por otros, por vosotros mismos, pedid a la Virgen. Pedidle con fe y confianza. Ella os dará todo lo bueno para vosotros".

LA PASIÓN DE JESÚS

"Que todos juntos pensemos más en la Pasión de Jesús para olvidarnos de nosotros mismos".

EXAMEN DE CONCIENCIA

"Tú que escuchas estas palabras, escucha a Dios que habla en tu alma, sigue la voz de tu conciencia. Párate tan solo algunos minutos cada día para pensar lo que tú has hecho de malo, lo bueno que no has hecho, y también lo bueno que has hecho; pídele perdón por el mal que has hecho y por el bien que, negligentemente, no has hecho, y reemprende tu vida de cristiano".

MIRANDO A LA VIRGEN

"Rezad también cuando vayáis a hacer cualquier cosa y, antes de hacerla, preguntaos: ¿Lo haría la Virgen? ¿Qué es lo que la Virgen haría? Puede suceder que, en ese momento en que vayáis a hacer el mal, os apartéis de él".

Lee la versión completa de las cartas

01

¿Sabes qué? Él te espera

"Conchita, debes visitar más a mi Hijo en el Sagrario. ¿Por qué te dejas llevar por la pereza para no visitarlo? ÉL OS ESTÁ ESPERANDO DÍA Y NOCHE".

02

Conócela como Madre

En Garabandal, la Virgen María se manifestó, sobre todo, como MADRE: una Madre que no abandona a sus hijos, sino que se preocupa por ellos.

03

En camino

Juan Pablo II aconsejó a unos peregrinos que iban a Fátima: “Llegad a Fátima con un rosario en las manos, con el nombre de María en los labios, con el cántico de la misericordia de Dios en el corazón”.

 

Conchita en los pinos"Conchita, debes visitar más a mi Hijo en el Sagrario. ¿Por qué te dejas llevar por la pereza para no visitarlo? ÉL OS ESTÁ ESPERANDO DÍA Y NOCHE".

Así habló la Virgen a Conchita cuando se despidió de ella en los pinos, bajo la lluvia, el 13 de noviembre de 1965. Este mensaje no era solamente para Conchita, sino para todos nosotros, también para ti. Debes oírlo y leerlo como si te lo estuviera diciendo a ti. Piensa que es la Virgen, tu Madre, quien te lo está diciendo. Como ella busca lo mejor para sus hijos, tienes que confiar en que todo lo que te dice es por tu bien. Ella sabe que lo mejor que puedes hacer es estar con Dios.

Juan Pablo II afirmó en la Carta "Dominicae Cenae":

Juan Pablo II«Jesús nos espera en este sacramento del amor. No ahorremos nuestro tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y pronta a reparar las grandes culpas y delitos del mundo. No cese jamás nuestra adoración».

En Garabandal, la Virgen no solo señala la importancia de la comunión, sino también la de ir a encontrarnos con Jesús, realmente presente en la Eucaristía. Es un encuentro de tú a tú. Le puedes hablar como a un amigo y adorarlo como a tu Dios y Señor.

En la Carta Encíclica "Ecclesia Eucharistia", Juan Pablo II también dice: «¿Qué más podía hacer Jesús por nosotros? Verdaderamente, en la Eucaristía nos muestra un amor que llega "hasta el extremo" (Jn. 13, 1), un amor que no conoce medida». Debemos preguntarnos si correspondemos a este amor, y cómo correspondemos a él. A veces, en nuestras vidas, llenas de actividad, encontramos razones por las cuales no tenemos tiempo para estar un rato con aquel que nos ama. Pero, ¿es verdad que no tienes tiempo? Seguramente tienes tiempo para ver la televisión, para ir a un partido de fútbol, para ir a comprarte ropa, para tomarte un café con un amigo… Y, ¿no tienes tiempo para estar con quien te ama con locura, hasta el extremo, con quien ha quierido quedarse contigo hasta el final del mundo?

Él te espera día y noche, como dice la Virgen. Hay muchos que no lo conocen. Y tú, que lo conoces, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a hacerle esperar o vas a vencer la pereza para ir a encontrarte con Él?.

Juan Pablo II aconsejó a unos peregrinos que iban a Fátima:

“Llegad a Fátima con un rosario en las manos, con el nombre de María en los labios, con el cántico de la misericordia de Dios en el corazón”.

Una peregrinación no consiste solamente en ponerse en camino y hacer un viaje físico, sino que es también un caminar espiritual. Una peregrinación es una invitación de Dios, a la cual respondemos con la fe. Es un momento de conversión y de escucha.

Te puedo animar a que hagas peregrinaciones, y lo hago, porque estoy convencido del bien que hacen al alma; pero también te animo a que te tomes en serio una peregrinación que dura más de unos días o semanas: tu vida. Esta es la peregrinación hacia el encuentro final y definitivo con Dios. San Agustín dice que la Iglesia «va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios». La vida es una peregrinación y tenemos que ponernos en camino con ánimo, siguiendo los consejos de Juan Pablo II: "con el rosario en las manos, el nombre de María en los labios, el cántico de la misericordia de Dios en el corazón". Es decir, acompañados por María, invocando a María, nuestra Madre, bajo la mirada misericordiosa de Dios, que nos espera.

¿Qué debemos llevar para el camino?

El Señor dijo a los apóstoles que no llevasen "bolsa, ni alforja, ni sandalias" (Lc. 10, 4). San Agustín, comentando este pasaje, dice que la expresión "no llevéis bolsa" significa que no debe haber en ti ningún lugar en el que acumules cosas. Por el contrario, tiene que haber en ti un surtidor desde donde tú das a los demás. Lo que recibes, no lo recibes para ti solo, sino también para los otros. Esto se aplica igualmente a las cosas espirituales. Las gracias que Dios te concede no son solo para ti, sino que debes compartirlas con los demás. El Señor te las da para seas una fuente de amor para el prójimo. Por eso, en la peregrinación de tu vida, debes tener un corazón dispuesto a dar. Como ya sabes, el que da recibe cien veces más, porque el Señor no se deja ganar en generosidad. Si tú das un poco, Él te da mucho más.

Conocer la meta

Otra cosa importante es saber adónde vas. En esta peregrinación de la vida, nuestro destino es el Cielo, no lo olvidemos. El mundo nos quiere distraer de nuestro fin último, haciendo que nos contentemos con las cosas terrenales, que son provisionales y finitas. Pero la Iglesia nos recuerda siempre que tenemos que buscar las cosas de allá arriba, que tenemos que tener en mente la meta de nuestra vida, que es la vida eterna en el Cielo. Miremos a la Virgen, que es la que nos enseña a tener siempre la mirada elevada al Cielo, nuestro destino.

Caminaré

Esta canción nació durante una peregrinación de jóvenes a San Sebastián de Garabandal.

El peregrino que va a San Sebastián de Garabandal debe saber que está en su mano el hacer que esta experiencia vaya más allá de lo meramente terreno. Se trata de ir a ver a alguien que te espera y que hace tiempo que desea tener este encuentro contigo. Es ir a ver a una Madre que ha trazado un camino para llegar hasta ti, aunque parezca que eres tú quien va hacia ella.

“No vengo solo por ti, vengo por todos mis hijos, con el deseo de atraerlos a todos hacia nuestros corazones” (Nuestra Señora del Carmen de Garabandal a Conchita).

En Garabandal, la Virgen María se manifestó, sobre todo, como MADRE: una Madre que no abandona a sus hijos, sino que se preocupa por ellos. "A todos los tengo bajo mi manto", dijo a Conchita; y a todos: "Os quiero mucho y deseo vivamente vuestra salvación".

Con ideas más bien protestantes, algunos consideran "excesiva" la devoción que el católico tiene por la Madre del Señor. Incluso entre algunos católicos, se ha infiltrado la idea de que tener devoción a la Madre de Dios es quitarle importancia a Dios. Esto es falso, ya que ella, precisamente, nos ayuda a acercarnos más a Dios, nos quiere llevar a su Hijo.

Conocerla y acogerla como Madre es aceptar el don que Jesús nos hizo desde la cruz: "He ahí a tu Madre" (Jn. 19, 26-27). Ella está siempre con nosotros, podemos hablar con ella, confiarnos a ella.

En Garabandal, Nuestra Madre preguntaba a las niñas por sus muelas picadas, por sus vacas, las iba formando y les enseñaba a rezar, hasta jugaba con ellas al escondite.

Aunque no vayas a enseñarle tus muelas picadas, si que es posible que tengas alguna herida en el corazón. Ella pregunta por ti, espera que se lo cuentes con sencillez y confianza. Si esta herida es el pecado que te hace daño, ella te ayuda y te anima a cortarlo de raíz, acercándote al sacramento de la confesión para obtener el perdón.  A lo mejor no tienes vacas, pero ella se interesa por tus cosas y quiere enseñarte que todo lo que hagas debe servir para tu salvación y para llegar al cielo. Seguramente no la ves como la vieron las niñas de Garabandal, pero aun así puedes pedirle que te ayude, y ella, como poderosa mediadora, intercederá por ti ante su Hijo.

Y... ¿el escondite? Hay veces en las que te parece que se ha escondido, que ya no está, que todo es oscuridad. Pero no es verdad. Tienes que ponerte a buscarla en la fe. El que la busca con un corazón recto y sincero, la encontrará. Descubrirás que una madre nunca abandona a sus hijos.

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