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Vive Garabandal

Pero, ¿por qué la Virgen se manifiesta en Garabandal como Virgen del Carmen?

De nuevo recordamos el aniversario de la primera aparición del Ángel en Garabandal, aparición que dio comienzo a toda una historia de amor.

En Garabandal, el rosario fue la oración más frecuente de las niñas durante los éxtasis. Fue la Virgen quien enseñó a las niñas a rezar bien el rosario. Conchita cuenta en su diario: «Rezamos el rosario viéndola a Ella. Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien». Recuerda cómo la Virgen, cuando rezaba el padrenuestro o el gloria «todo su ser era oración».

Pídeme la vida

Esta canción fue compuesta en el verano de 2017, entrelazando frases de los mensajes y anécdotas vividas por las pequeñas videntes de Garabandal. El alma joven que la canta expresa su deseo de entregarse a María —nuestra Madre, pero también nuestra Reina— que con su «coronuca» de doce estrellas puede pedirnos lo que quiera. Y frente a los que dudan de si realmente la Reina del Cielo visitó Garabandal, el estribillo repite, como si de una jaculatoria cantada se tratara: «Ya creerán, pero hoy yo creo en Ti».

Hasta el Cielo

"Hasta el Cielo" es la letra del pensamiento de cada peregrino que va a encontrarse con su Madre, Maestra y Modelo.
El silencio santo que debe acompañar cada conversación con la Reina de Cielos y tierra es el marco en el que cada alma puede escuchar la dulce voz de la Madre que le espera en medio de una aldea sencilla, llena de encanto y de paz. Los mensajes de Nuestra Madre, su deseo de transformar con su beso nuestros corazones de piedra, la prisa por llegar a "la cima de la montaña" -que es nuestro deseado destino, el Cielo-, el mirar a su Hijo en la Eucaristía y anclar en Él nuestros deseos y voluntad son los ingredientes perfectos para que un hijo amante de su Madre del Cielo llegue hasta Ella y recoja sus miradas, gracias y amor maternal.

En 1966 Conchita recibió una locución de Jesús. "Cumple mi voluntad y encontrarás mi amor".  Las palabras de Jesús nos pueden dar luz también a nosotros sobre cómo debe ser nuestra actitud ante su voluntad.

Muchas veces parece que nuestra fe, nuestra caridad y nuestra esperanza están como dormidas. Casi nos hemos olvidado de que el Señor nos pidió que vigilásemos, porque no sabemos ni el día ni la hora de su vuelta. El adviento viene a recordarnos esta verdad de que Cristo prometió que volvería, mas no sabemos cuándo. Pero nos dijo que mientras tanto, debíamos vigilar y orar. Podemos hacer el propósito de esforzarnos verdaderamente en este adviento y poner en práctica estas dos palabras, estas dos actitudes, y no perder el tiempo.

En los días 19 y 23 junio tuvieron lugar las llamadas "noches de los gritos". En estas dos noches, las videntes fueron instruidas acerca del "aviso" y del "castigo". La Virgen les enseñó una visión del castigo que vendrá si, después del aviso y el milagro, el mundo no cambia.

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Muchas veces nos cuesta quitarnos del centro de la escena. Es verdad, María te mira, te ama, te cuida… Pero no solo a ti. Mira, ama y cuida de todos, porque todos son hijos suyos, y quiere usarte como instrumento para llegar a ellos. Esto lo hizo en Garabandal también. Las videntes se convierten en instrumentos a través de los cuales el mundo puede conocer el amor de esta Madre bendita y los mensajes que trae. La Virgen quiere usarte como instrumento por el que pueda "mirar" a sus hijos.

El 13 de mayo se celebra el centenario de la primera aparición de la Virgen Santísima en Fátima. Se apareció a tres pastorcitos: Lucía (10 años), Francisco (9 años) y Jacinta (7 años).

¿Cómo fue la conversación que tuvieron aquel día?

¿No experimentas a la Virgen como Madre? En Garabandal, la Virgen fue, sobre todo, madre con las niñas y quiere actuar como madre también contigo y con todos sus hijos. Jesús nos la dio como madre desde la cruz y Ella nos ha tomado como hijos. Estos pequeños relatos llenan el corazón con confianza y de deseos de tener una relación y un amor filiales hacia la mejor de las madres.

La Virgen enseña que, si bien había pedido que hiciesen sacrificios y penitencia, estos no constituyen el fin que Dios espera de ellas. Son un medio para disponer al alma a la fidelidad, al amor y a la humildad. Los sacrificios, si llevan a la vanidad más que a la humildad, no le agradan. Lo que se espera de nosotros es la fidelidad. Fidelidad en lo cotidiano para ser fiel también en lo grande.

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