Vive Garabandal

Via Crucis Primer estación

Una lección de caridad

El día 16 de septiembre de 1962, domingo, resultó memorable y aleccionador.

Leemos en las notas de don Valentín: «Hay aquí en el pueblo un hombre medio loco, que hace tonterías, que pueden ser muy mal juzgadas por la gente que viene y no conoce su estado de anormalidad; ha estado un año en el manicomio, y ahora le ha dado por quedarse aquí. Resulta molesto y pesado, y habría que mandarle fuera... En el éxtasis de este día, Loli y Conchita fueron a la casa donde dormía este loco, que se llama Alfonso, e hicieron también allí una cruz con el crucifijo sobre la almohada de su cama, y al pasar junto a él, le dieron a besar varias veces el crucifijo: el loco quedó como clavado de rodillas. Por la noche, el P. Anzizu comentó: ¡Qué lección de caridad nos han dado las niñas!. Todos los que habíamos estado hablando sobre la necesidad de echar al loco del pueblo, quedamos impresionados, sobre todo el secretario del cardenal, don Guillermo Hausschildt, que hasta había pensado negarle la comunión, decía: Está claro que la Virgen ha querido darnos una lección. Se le preguntó a Conchita por qué habían ido donde el loco y le habían dado a besar repetidamente el crucifijo, y ella contestó: La Virgen nos ha dicho: “Vosotros le despreciáis, pero yo le quiero”. Tal contestación acabó de aplanarnos, haciéndonos ver nuestra gran falta de caridad.»

UNA VIDA VIRTUOSA

"De vosotros, la Virgen desea ayuda para convertir al mundo y evitar la ira de Dios sobre nosotros, pecadores.
Ella confía en vosotros, en que, con vuestro ejemplo y abnegación, seáis modelos para los demás jóvenes, que no han tenido las gracias que vosotros tenéis de oír los mensajes de la Virgen".

EL AYUNO

"Ella os pide mucho espíritu de penitencia, sacrificio y oración. Sin estas armas, nada podemos hacer".

LA EUCARISTÍA

"Es en el Santísimo Sacramento donde encontraréis las suficientes fuerzas para emprender esta vida que la Virgen os está constantemente pidiendo. Id a menudo al Santísimo, vaciad vuestro corazón de las cosas mundanas, que no os dejan escuchar a Dios".

LA FELICIDAD VERDADERA

"La felicidad que nunca habéis sentido solo la encontraréis en la entrega a Dios y a la Virgen".

EL ROSARIO

"Pedid unos por otros, por vosotros mismos, pedid a la Virgen. Pedidle con fe y confianza. Ella os dará todo lo bueno para vosotros".

LA PASIÓN DE JESÚS

"Que todos juntos pensemos más en la Pasión de Jesús para olvidarnos de nosotros mismos".

EXAMEN DE CONCIENCIA

"Tú que escuchas estas palabras, escucha a Dios que habla en tu alma, sigue la voz de tu conciencia. Párate tan solo algunos minutos cada día para pensar lo que tú has hecho de malo, lo bueno que no has hecho, y también lo bueno que has hecho; pídele perdón por el mal que has hecho y por el bien que, negligentemente, no has hecho, y reemprende tu vida de cristiano".

MIRANDO A LA VIRGEN

"Rezad también cuando vayáis a hacer cualquier cosa y, antes de hacerla, preguntaos: ¿Lo haría la Virgen? ¿Qué es lo que la Virgen haría? Puede suceder que, en ese momento en que vayáis a hacer el mal, os apartéis de él".

Lee la versión completa de las cartas

01

¿Sabes qué? Él te espera

"Conchita, debes visitar más a mi Hijo en el Sagrario. ¿Por qué te dejas llevar por la pereza para no visitarlo? ÉL OS ESTÁ ESPERANDO DÍA Y NOCHE".

02

Conócela como Madre

En Garabandal, la Virgen María se manifestó, sobre todo, como MADRE: una Madre que no abandona a sus hijos, sino que se preocupa por ellos.

03

En camino

Juan Pablo II aconsejó a unos peregrinos que iban a Fátima: “Llegad a Fátima con un rosario en las manos, con el nombre de María en los labios, con el cántico de la misericordia de Dios en el corazón”.

 

Juan Pablo II aconsejó a unos peregrinos que iban a Fátima:

“Llegad a Fátima con un rosario en las manos, con el nombre de María en los labios, con el cántico de la misericordia de Dios en el corazón”.

Una peregrinación no consiste solamente en ponerse en camino y hacer un viaje físico, sino que es también un caminar espiritual. Una peregrinación es una invitación de Dios, a la cual respondemos con la fe. Es un momento de conversión y de escucha.

Te puedo animar a que hagas peregrinaciones, y lo hago, porque estoy convencido del bien que hacen al alma; pero también te animo a que te tomes en serio una peregrinación que dura más de unos días o semanas: tu vida. Esta es la peregrinación hacia el encuentro final y definitivo con Dios. San Agustín dice que la Iglesia «va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios». La vida es una peregrinación y tenemos que ponernos en camino con ánimo, siguiendo los consejos de Juan Pablo II: "con el rosario en las manos, el nombre de María en los labios, el cántico de la misericordia de Dios en el corazón". Es decir, acompañados por María, invocando a María, nuestra Madre, bajo la mirada misericordiosa de Dios, que nos espera.

¿Qué debemos llevar para el camino?

El Señor dijo a los apóstoles que no llevasen "bolsa, ni alforja, ni sandalias" (Lc. 10, 4). San Agustín, comentando este pasaje, dice que la expresión "no llevéis bolsa" significa que no debe haber en ti ningún lugar en el que acumules cosas. Por el contrario, tiene que haber en ti un surtidor desde donde tú das a los demás. Lo que recibes, no lo recibes para ti solo, sino también para los otros. Esto se aplica igualmente a las cosas espirituales. Las gracias que Dios te concede no son solo para ti, sino que debes compartirlas con los demás. El Señor te las da para seas una fuente de amor para el prójimo. Por eso, en la peregrinación de tu vida, debes tener un corazón dispuesto a dar. Como ya sabes, el que da recibe cien veces más, porque el Señor no se deja ganar en generosidad. Si tú das un poco, Él te da mucho más.

Conocer la meta

Otra cosa importante es saber adónde vas. En esta peregrinación de la vida, nuestro destino es el Cielo, no lo olvidemos. El mundo nos quiere distraer de nuestro fin último, haciendo que nos contentemos con las cosas terrenales, que son provisionales y finitas. Pero la Iglesia nos recuerda siempre que tenemos que buscar las cosas de allá arriba, que tenemos que tener en mente la meta de nuestra vida, que es la vida eterna en el Cielo. Miremos a la Virgen, que es la que nos enseña a tener siempre la mirada elevada al Cielo, nuestro destino.

En Garabandal, la Virgen María se manifestó, sobre todo, como MADRE: una Madre que no abandona a sus hijos, sino que se preocupa por ellos. "A todos los tengo bajo mi manto", dijo a Conchita; y a todos: "Os quiero mucho y deseo vivamente vuestra salvación".

Con ideas más bien protestantes, algunos consideran "excesiva" la devoción que el católico tiene por la Madre del Señor. Incluso entre algunos católicos, se ha infiltrado la idea de que tener devoción a la Madre de Dios es quitarle importancia a Dios. Esto es falso, ya que ella, precisamente, nos ayuda a acercarnos más a Dios, nos quiere llevar a su Hijo.

Conocerla y acogerla como Madre es aceptar el don que Jesús nos hizo desde la cruz: "He ahí a tu Madre" (Jn. 19, 26-27). Ella está siempre con nosotros, podemos hablar con ella, confiarnos a ella.

En Garabandal, Nuestra Madre preguntaba a las niñas por sus muelas picadas, por sus vacas, las iba formando y les enseñaba a rezar, hasta jugaba con ellas al escondite.

Aunque no vayas a enseñarle tus muelas picadas, si que es posible que tengas alguna herida en el corazón. Ella pregunta por ti, espera que se lo cuentes con sencillez y confianza. Si esta herida es el pecado que te hace daño, ella te ayuda y te anima a cortarlo de raíz, acercándote al sacramento de la confesión para obtener el perdón.  A lo mejor no tienes vacas, pero ella se interesa por tus cosas y quiere enseñarte que todo lo que hagas debe servir para tu salvación y para llegar al cielo. Seguramente no la ves como la vieron las niñas de Garabandal, pero aun así puedes pedirle que te ayude, y ella, como poderosa mediadora, intercederá por ti ante su Hijo.

Y... ¿el escondite? Hay veces en las que te parece que se ha escondido, que ya no está, que todo es oscuridad. Pero no es verdad. Tienes que ponerte a buscarla en la fe. El que la busca con un corazón recto y sincero, la encontrará. Descubrirás que una madre nunca abandona a sus hijos.

Conchita en los pinos"Conchita, debes visitar más a mi Hijo en el Sagrario. ¿Por qué te dejas llevar por la pereza para no visitarlo? ÉL OS ESTÁ ESPERANDO DÍA Y NOCHE".

Así habló la Virgen a Conchita cuando se despidió de ella en los pinos, bajo la lluvia, el 13 de noviembre de 1965. Este mensaje no era solamente para Conchita, sino para todos nosotros, también para ti. Debes oírlo y leerlo como si te lo estuviera diciendo a ti. Piensa que es la Virgen, tu Madre, quien te lo está diciendo. Como ella busca lo mejor para sus hijos, tienes que confiar en que todo lo que te dice es por tu bien. Ella sabe que lo mejor que puedes hacer es estar con Dios.

Juan Pablo II afirmó en la Carta "Dominicae Cenae":

Juan Pablo II«Jesús nos espera en este sacramento del amor. No ahorremos nuestro tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y pronta a reparar las grandes culpas y delitos del mundo. No cese jamás nuestra adoración».

En Garabandal, la Virgen no solo señala la importancia de la comunión, sino también la de ir a encontrarnos con Jesús, realmente presente en la Eucaristía. Es un encuentro de tú a tú. Le puedes hablar como a un amigo y adorarlo como a tu Dios y Señor.

En la Carta Encíclica "Ecclesia Eucharistia", Juan Pablo II también dice: «¿Qué más podía hacer Jesús por nosotros? Verdaderamente, en la Eucaristía nos muestra un amor que llega "hasta el extremo" (Jn. 13, 1), un amor que no conoce medida». Debemos preguntarnos si correspondemos a este amor, y cómo correspondemos a él. A veces, en nuestras vidas, llenas de actividad, encontramos razones por las cuales no tenemos tiempo para estar un rato con aquel que nos ama. Pero, ¿es verdad que no tienes tiempo? Seguramente tienes tiempo para ver la televisión, para ir a un partido de fútbol, para ir a comprarte ropa, para tomarte un café con un amigo… Y, ¿no tienes tiempo para estar con quien te ama con locura, hasta el extremo, con quien ha quierido quedarse contigo hasta el final del mundo?

Él te espera día y noche, como dice la Virgen. Hay muchos que no lo conocen. Y tú, que lo conoces, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a hacerle esperar o vas a vencer la pereza para ir a encontrarte con Él?.

 

 

Misterios de gozo

El primer ciclo, el de los «misterios gozosos», se caracteriza efectivamente por el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación.
Meditar los misterios «gozosos» significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo 'buena noticia', que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo.

Caminaré

Esta canción nació durante una peregrinación de jóvenes a San Sebastián de Garabandal.

El peregrino que va a San Sebastián de Garabandal debe saber que está en su mano el hacer que esta experiencia vaya más allá de lo meramente terreno. Se trata de ir a ver a alguien que te espera y que hace tiempo que desea tener este encuentro contigo. Es ir a ver a una Madre que ha trazado un camino para llegar hasta ti, aunque parezca que eres tú quien va hacia ella.

“No vengo solo por ti, vengo por todos mis hijos, con el deseo de atraerlos a todos hacia nuestros corazones” (Nuestra Señora del Carmen de Garabandal a Conchita).

El 18 de junio de 1961, San Miguel Arcángel se apareció a las niñas en Garabandal por primera vez.  Después de esto, se apareció durante varios días a las cuatro niñas y las preparó para la venida de la Virgen María.

San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael. En la Biblia, San Miguel aparece como el gran defensor del Pueblo de Dios contra el demonio. Podemos rezar a San Miguel Arcángel para que nos proteja de las tentaciones del demonio y nos ayude a no caer en el pecado.

 

 

Te lo digo cantando

¡Tenéis que ser muy buenos! Son algunas de las cosas que María nos pide en Garabandal. Ahí está la clave de la felicidad ¡Ser buenos! Pasar por la vida amando, gastando la vida en amar a Dios y al prójimo, siendo constructores de la civilización del amor. Esto es lo que nos pide la Virgen en Garabandal: Amar más la Eucaristía que es la que nos construye, nos transforma en otros Cristos y nos hace ser presencia suya en el mundo dándonos la fuerza que necesitamos para que, al igual que Jesús, pasemos por la vida haciendo el bien.
Los jóvenes también acogen el mensaje de Garabandal, un mensaje vivo. Son muchos los que visitan este lugar de renovación espiritual buscando la presencia de Ntra. Madre del Cielo y que al conocer su mensaje lo toman en serio y lo ponen en práctica. Un grupo de chicas que han estado de peregrinación en S. Sebastián de Garabandal, impactadas por las palabras de la Stma. Virgen se han sentido inspiradas a componer una canción llena de frescura y de Verdad ¡Ahí va!

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La Virgen vino a visitarnos

San Sebastián de Garabandal es una pequeña aldea en el norte de España. Aquí, entre los años 1961 y 1965, la Virgen María se apareció a cuatro niñas de 11 y 12 años: Conchita González, Mari Cruz González, Jacinta González y Mari Loli Mazón.

El 18 de junio de 1961, cuando las niñas estaban jugando en la aldea, vieron a San Miguel Arcángel.  Durante varios días se apareció a ellas y las preparó para la venida de la Virgen María en la tarde del domingo, 2 de julio de 1961.

Vieron a la Virgen muchas veces durante los siguientes 4 años.
Era para ellas una madre, y les enseñó muchas cosas que les ayudaron
a amar más a Dios y a vivir mejor su vida diaria.

 

¿Dónde está Garabandal?

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