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  • Espiritualidad

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enviame

Hay muchos hechos en Garabandal que son como las huellas de una madre… Se trata de detalles que solo una madre podría tener con sus hijos. Si pensamos que no se trata de cualquier madre, sino de la Madre por excelencia, la Madre de Dios y Madre Nuestra, nuestro asombro y agradecimiento son aún mayores.
Uno podría pensar: "Yo no estuve en los tiempos de las apariciones, ni siquiera había nacido todavía. ¿Qué pueden decirme a mí, entonces, estos detalles, si pasaron hace más de medio siglo?". Todas las muestras que dio la Virgen a las niñas de que era Madre, eran y son para nosotros también, porque actúa de esta forma con todos sus hijos, y nosotros también somos hijos de María. Serán más o menos visibles o sensibles estos toques de madre, pero no podemos dudar que los recibimos. Y los hemos de pedir. Muchos santos han hablado de la eficacia que tiene la intercesión de la Virgen ante Dios. ¿Acudimos a Ella tanto como debemos? ¿Una madre va a negar a un hijo algo que le conviene?

mejormadre2Aquí puedes leer muchas anécdotas que muestran este amor de Madre que tenía la Virgen hacia tantas personas y que les hacía experimentar con tantos detalles. Consideremos ahora estas palabras de Conchita:

«Durante los éxtasis, la Virgen, muchas veces, no nos miraba precisamente a nosotras, sino más lejos, a la gente que había detrás. Cambiaba a veces de semblante, pero sin dejar de sonreír. Yo le preguntaba: "¿A quién miras?". Y Ella me decía: "Miro a mis hijos"».

Muchas veces nos cuesta quitarnos del centro de la escena. Es verdad, María te mira, te ama, te cuida… Pero no solo a ti. Mira, ama y cuida de todos, porque todos son hijos suyos, y quiere usarte como instrumento para llegar a ellos. Esto lo hizo en Garabandal también. Las videntes se convierten en instrumentos a través de los cuales el mundo puede conocer el amor de esta Madre bendita y los mensajes que trae. La Virgen quiere usarte como instrumento por el que pueda "mirar" a sus hijos.

¿Por qué no proponerte hoy ofrecer tu disponibilidad a María? El mundo tiene tanta necesidad de conocer a Dios, de conocer la verdad, de conocer a Jesucristo, de escuchar su palabra… "¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?" (Is. 6, 8), dice la Escritura. Que María pueda oír hoy de tus labios: «Madre, no soy nada, no puedo nada…, pero, si quieres, "Heme aquí, envíame a mí" (Isaias 6, 8)».

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