sagrado corazon

De su cuerpo salían rayos de luz

De todas las visiones que tuvo Jacinta González en Garabandal, una destaca entre todas: fue la visión del Sagrado Corazón de Jesús.
Mientras las otras niñas estaban en éxtasis viendo a San Miguel, Jacinta estaba viendo a Jesús. Él estaba a unos tres metros de distancia, de pie sobre una pequeña nube blanca, a corta distancia del suelo. Era de una belleza extraordinaria," el más hermoso de los hombres", como dijo Jacinta. Llevaba una túnica blanca y un manto rojo le cruzaba diagonalmente desde el hombro derecho. Su Corazón, sobresalía a su izquierda, rojo brillante y con rayos blancos y dorados que salían de él.
Con su mano izquierda señalaba a su Corazón, y le decía que se acercase. De su cuerpo salían rayos de luz que sobrepasaban en brillo a las otras visiones. La visión tenía un fondo como de nubes.
Lo que más le impresionó a Jacinta fue su infinito Amor, la mirada de Jesús que atravesaba su corazón y los gestos de sus manos con que la invitaba a ella y a todos nosotros a entrar en su Sagrado Corazón.

Entrevista con P. Benac

El 23 de Diciembre de 1978, Jacinta fue entrevistada por el misionero jesuita P. Francisco Benac, S.J., en su casa en California. He aquí algunos fragmentos de la conversación.
P. Benac: He leído que viste al Sagrado Corazón. Por favor, cuéntame cómo sucedió.
Jacinta: Recuerdo un día en que las cuatro subimos un poco más arriba de la Calleja, más arriba de donde el Ángel se nos apareció por primera vez. Nadie del pueblo nos seguía. De repente, las otras tres cayeron en éxtasis y vieron el Ángel. Yo estaba más atrás, viéndolas en éxtasis, y me dije: "pero si yo no veo nada". De repente vi al Sagrado Corazón de Jesús que me impresionó mucho. No me habló pero su mirada me llegó hasta lo mas profundo de mi corazón.
P. Benac: ¿Qué es lo que más te impresionó?
Jacinta: Sus ojos, todo su aspecto, su mirada que me llegaba hasta dentro del corazón de un modo inexplicable.
P. Benac: ¿Qué pensaste en ese momento?
Jacinta: Oh, Padre, esta visión del Corazón de Jesús me quedó grabada para siempre, aún cuando no le he vuelto a ver otra vez. Dondequiera que veo su imagen, siento aquel Amor infinito que me llegó al corazón.
P. Benac: ¿Aún sientes esto?
Jacinta: Oh sí. Dondequiera que veo Su imagen o hablo de Él, como lo hago ahora, lo siento dentro de mí de un modo que no sé explicar.
P. Benac: ¿Cuando tuviste las dudas, dudaste también de esta visión?
Jacinta: No Padre. Esta visión siempre permaneció viva en mi mente. Es algo de lo que nunca he dudado.
P. Benac: ¿Esta visión te llevó a amar más a Dios? ¿Piensas que quería algo especial de ti?
Jacinta: No puedo contestar a eso porque ÉL no me habló. Pero siento mi corazón mucho mas cerca de Él desde entonces.