espiritualidadEn Garabandal la Virgen trajo con Ella en algunas de las apariciones al niño Jesús.
Conchita escribe en su diario:
"La Virgen, algunas veces trae el Niño en los brazos, muy chiquitín, como un nene recién nacido. Una carita redonda, parece el color como la Virgen, una boquita pequeña, un pelín un poco largo, rizoso: maninas pequeñas, un vestido como una túnica color azul cielo."
Cuando hacía ya tiempo que la Virgen no había venido con el Niño se oyó a Conchita decirle: "Pero cuánto hace que ya no venías con el Nene, y no ha engordado nada ni nada… está igual que estaba … ¿Adónde ha estado? Cuando no viene el Nene, ¿adónde está? ¿En el Cielo, o en alguna cuna?"

Un testigo ocular

D. Manuel Antón estaba un día en los pinos y nos cuenta con detalle lo que sucedió a Jacinta y Loli.
"A la tercera o cuarta avemaría del primer misterio, a la niña que dirigía el rezo se le cayó el rosario de la mano, y las dos lanzaron al unísono un ¡Ay! apagado, quedando de golpe en la actitud extática que tantos conocen. Se veía clarísimamente que estaban en animada conversación con la Virgen.Sin dejar de mirar hacia arriba, trazaban a veces con la mano circulitos, crucecitas y otros signos o figuras en el suelo; allí ponían los objetos que antes, o después, levantaban en sus manos dándolos a besar a la Virgen...

Yo no logré captar lo que decían, pero sí capté lo que empezaron a decir luego:
-- "¡Bájale... Bájale...!" y levantaban los brazos como queriendo recibir algo en ellos. Para mí era evidente que estaban pidiendo a la Virgen que bajara a su altura y les dejara el Niño. ¡Había un anhelo en sus ojos y en su súplica!
Instantes después, dieron la impresión de que ya tenían en sus brazos lo que tanto deseaban, pues fueron bajando la vista e inclinándose suavemente hacia el Niño que parecía pasar de los brazos de una a los de otra. Mientras repetían:
-- ¡Ay, qué hermoso...! ¡Qué precioso...! Pero ¡qué hermoso es...!
Puedo atestiguar que lo decían de un modo que impresionaba. Parecía que en aquellas palabras y en su mirar se les iba el alma, de amor y de gozo. Pude seguir por sus gestos el momento de devolver el Niño a la Madre, etc."

Por María a Jesús

¿Qué nos quiso enseñar con eso? La Virgen no nos dio una repuesta en palabras pero podemos, creo, sacar alguna aplicación para nuestra vida.
Dios no está lejos de nosotros sino muy cerca de nosotros. Él se hizo hombre por amor a nosotros, para salvarnos.
Puesto que en Garabandal la Virgen quiso acercar a las niñas a Jesús era preciso también que trajese el Niño. Decían que cuando venía con Él, Ella estaba siempre risueña, contenta, feliz. Cuando le traía hablaban de cosas como niñas pequeñas y en más de una ocasión tuvieron al niño Jesús en brazos. En una de estas ocasiones cuando Loli tenía al Niño en brazos se le oyó que decía a la Virgen: "Si quieres ahora te puedes marchar que yo te lo cuido muy bien."
La Virgen también quiere dejarnos al Niño para que le acojamos en nuestro corazón. Para ello es preciso que el corazón lo tengamos siempre limpio de pecado para que pueda ser bien recibido y por eso acudamos al sacramento de la confesión.

De ellos es el Reino de los cielos

Es bien conocido que El Señor hablando de los niños y su sencillez dijo que "de los que son como ellos es el reino de los cielos" (Mt. 19, 14). Esta es una invitación para que volvamos a ser como niños. No en el sentido infantiloide, sino en el sentido de la infancia espiritual, es decir, hacer por virtud lo que un niño hace por naturaleza. Sobre todo acercarnos a Dios y a Nuestra Madre María con confianza y sencillez.
La presencia materna de María y la presencia del Niño Jesús invitaba a las niñas a tratar con ellos con esta sencillez y confianza que nosotros, aún siendo más grandes, debemos tratar de imitar.

¿Qué le puedo dar?

Nos cuenta Conchita: "A nosotros, como nos gustaba hacer fiesta al Niño Jesús, cogíamos piedras. Yo las metía en las trenzas, Loli en las mangas, y Jacinta se las daba a Él pero no las cogía sino que se sonreía mucho. Mari Cruz le decía: “Yo, si quieres te doy caramelos que me han traído y si te vienes conmigo te los doy.”
¿Y nosotros? ¿Qué podemos dar al Niño? ¿Qué podemos dar a Dios? Debemos darle TODO.