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  • Espiritualidad

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navidad

Nos podría ayudar durante este adviento, como preparación para la navidad, reflexionar y recordar cómo la Virgen quiso traer con ella, en algunas de las apariciones, al Niño Jesús. 
¿Qué nos quiso enseñar con eso? La Virgen no dijo nada expresamente sobre este tema, pero podemos sacar alguna aplicación para nuestra vida. Si reflexionamos un poco sobre ello, nos puede ayudar a que esta navidad no sea una navidad más, sino que la vivamos de manera más profunda, más real, encontrando su verdadero significado. Tenemos muchas distracciones y preocupaciones que nos apartan de lo que debería ser nuestra verdadera preocupación: asegurarnos de que Dios sea bien recibido en nuestra casa.

Ella quiere llevarnos a Él

Dios no está lejos de nosotros sino muy cerca. En navidad celebramos el hecho de que Dios se hizo hombre por amor a nosotros, para salvarnos. 
Como la Virgen quería acercar a las niñas de Garabandal a Jesús, era preciso que trajese al Niño. Decían que cuando venía con Él, ella estaba siempre risueña, contenta, feliz. Cuando lo traía, hablaban de las cosas como niñas pequeñas y, en más de una ocasión, tuvieron al Niño Jesús en brazos. En una de estas ocasiones, teniendo Loli al Niño en brazos, se oyó que decía a la Virgen: "Si quieres, ahora te puedes marchar, que yo te lo cuido muy bien". 
La Virgen también quiere dejarnos al Niño esta navidad para que lo acojamos en nuestro corazón.

Un trato de confianza y sencillez

En una ocasión en que hacía ya tiempo que la Virgen no venía con el Niño, se oyó a Conchita decirle: "¡Pero cuánto hacía que no venías con el nene... Y no ha engordado nada, nada… Está igual que estaba … ¿Dónde ha estado? Cuando no viene el nene, ¿dónde está, en el cielo o en alguna cuna?".
La presencia materna de María y la presencia del Niño Jesús invitaban a las niñas a tratar con ellos con una sencillez y confianza que nosotros, aunque seamos mayores, debemos imitar. 
En navidad, al contemplar a Dios hecho niño por nosotros, se nos da la oportunidad no sólo de recordar el gran amor de Dios, sino también de volver a hacernos niños en el sentido de infancia espiritual, es decir, en hacer por virtud lo que un niño hace por naturaleza, que es, sobre todo, confiar.

¿Quieres hacerle algún regalo?

Nos cuenta Conchita: "A nosotras, como nos gustaba hacer fiestas al Niño Jesús, cogíamos piedras. Yo las metía en las trenzas, Loli, en las mangas y Jacinta se las daba a Él, pero no las cogía, sino que se sonreía mucho. Mari Cruz le decía: «Yo, si quieres, te doy caramelos que me han traído, y si te vienes conmigo te los doy»".

¿Y nosotros? ¿Qué podemos regalar al Niño Jesús? Sin duda, el mejor regalo es nuestro corazón, un corazón limpio y puro. Por eso debemos acudir al sacramento de la confesión. Una buena confesión nos preparará para la navidad, nos preparará para recibir a Jesús, a nuestro Dios, como Él se merece.

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